Ocupar y resistir: sesenta familias de México ocupan un predio


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La última acción de la 14 Bienal de La Habana tuvo lugar este 29 de abril con la inauguración de la muestra personal Ocupar, Habitar, Resistir, de la mexicana Sandra Calvo en Estudio 50.

Bien sabemos la compleja situación de Latinoamérica con respecto al tema de la vivienda, donde miles de personas carecen de un hogar digno para vivir. Se trata de una cuestión de suma relevancia, ya que desde tiempos inmemorables el hombre siempre ha necesitado cobijo, abrigo, así como un escenario/espacio/lugar que pueda representar y asumir como suyo.

La exposición en sí misma, mediante las narrativas del audiovisual, constituye un relato sobre 60 familias indígenas que sobreviven en un sitio abandonado en ciudad de México. “Lo que hacen es ocupar e invadir silenciosamente un predio, —explicó la artista en la apertura de la exposición— haciendo un túnel para entrar y poco a poco se van adueñando de los cuartos, de un pasillo y ese predio se convierte en una pequeña ciudad”.

Sandra Calvo despoja de cualquier color los ambientes en su relato. Blanco y negro solamente. Oscuridad y dolor transpira su obra. Hablamos de audiovisuales que manifiestan la crudeza en la vida de mexicanos carentes de otras posibilidades. Mientras el país azteca vende la pompa de ciudades turísticas, la otra cara de la moneda ofrece un rostro mordaz y cruel. A decir verdad, es una realidad aplicable a cualquier nación, porque el ser humano siempre ha creado escenarios duales y ambivalentes.

El trabajo de Sandra Calvo provoca estremecimiento y pavor si el observador posee una pizca de humanidad. Ocupar, Habitar, Resistir revela un paisaje nada favorable para la belleza o el confort y además ofrece un estudio antropológico de cuánto es capaz de aguantar el hombre cuando no tiene otra alternativa. El lado más primitivo prevalece como si el desarrollo o la esperanza fueran cantos de sirena.

“Junto con el proceso de rectificación que hay en estas ciudades por los intereses básicamente inmobiliarios, estos barrios empiezan a tener mucho interés para el capital y lo que sucede es que, en la renovación, estas personas no están incluidas. Entonces están en la necesidad de defender un predio que han ocupado porque los van a desagrupar”, reconoce la creadora.

Durante cuatro años, Sandra Calvo trabajó con las 60 familias para conocer hasta el más mínimo detalle de cada historia, de cómo llegaron hasta allí y persisten en el día a día. El resultado es un audiovisual que conmueve e inquieta por sus imágenes y el ambiente que la artista logra en la exhibición. Tal es así que los sentidos son trasladados hasta el predio mexicano y el espectador se encuentra en medio de la oscuridad como uno más de las 60 familias.

Si por un momento el recurso visual no fuera suficiente, el sonido cumpliría el principio de la observación y el sentimiento ante una exhibición de esta índole que lleva el nombre de tres palabras fundamentales para mantener los sueños y perspectivas de estas personas.

“Finalmente la comunidad es desalojada, se resiste, forma un campamento afuera del predio, es como la última bandera política, la bandera de resistencia que tienen para volver a ocupar el predio”, precisa Sandra Calvo.

“La idea de hacer un documental expandido y no lineal es porque la vivienda en Latinoamérica no es algo estable; no compras, planeas, construyes, sino más bien ocupas, habitas, resistes, te desalojan”, reconoce.

La 14 Bienal de La Habana llega a su fin luego de varias actividades y exposiciones. Se espera dentro de dos años el regreso del evento para seguir descubriendo los diversos horizontes del arte contemporáneo.

 

 


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