El ron es cultura


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Este líquido, producto de la caña de azúcar, es mucho más que una bebida alcohólica, él forma parte de la espiritualidad de diversos pueblos, entre los que, para fortuna de esta isla caribeña, está el cubano.

¿Se ha preguntado qué valores y saberes están contenidos y emanando desde el más simple trago de puro ron?

Particular significación es la especial manera de crearlo, sí, pues su elaboración es eso, delicada, sublime y misteriosa creación, solo conocida por unos pocos privilegiados cubanos y ya también cubanas, donde se ponen a prueba los sentidos humanos de ese pequeño grupo de selectos hijos e hijas del Archipiélago conocido como “la llave del Golfo”.

Esos maestros roneros integran, en exquisito equilibrio el sabor, el color, el olor y hasta la textura que se expresa al moverse el preciado brebaje. Si alguien lo duda, que observe la velocidad y la forma de menearse el plano inclinado que como cachumbambé cambia de un lado para otro en la circular pared al interior de la botella, o cuando, es derramado de exprofeso contra el piso el “primer buche pa’los santos”, o cuando por accidente nos salpica y se siente su textura al deslizarse por las manos y cuerpos en húmedas y traviesas porciones.

Esta tradición cubana, de ocho generaciones de maestros roneros y más de 155 años, y todo lo que la envuelve, acaba de ser declarada el pasado miércoles por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, en reunión celebrada en Rabat, Marruecos.

Extraordinario reconocimiento para una obra humana que ha sido dedicada a dioses y a diosas. Es la materialización del espíritu de maestros que bien puede clasificarse como de “pasión por la excelencia” y también como la demostración tangible de que es posible alcanzar “la cultura del detalle”.

Este saber hacer "es una forma de vida que incluye un código ético: pautas no escritas de comportamiento público y privado centradas en el respeto a la cultura del ron cubano, su historia y sus buenas prácticas, que trasciende las marcas y el mercado" según declaraciones del maestro ronero cubano Asbel Morales.

Cuba dispone en la actualidad de tres primeros maestros, siete maestros, dos de ellas mujeres y de cuatro aspirantes, tres de los cuales son féminas. Todos ellos son celosos guardianes de este saber proveniente del siglo XIX, el cual también trasmiten a las nuevas generaciones.

El saber de los maestros del ron ligero cubano ha demostrado que este es mucho más que una bebida, es toda una cultura que empieza en la labor en el surco, en la cosecha de la gramínea azucarada, en su excepcional procesamiento y hasta en su consumo, pues su degustación entre amigos, familiares o diversas personas, más o menos conocidas, no debe identificarse como sinónimos de excesivos consumos y comportamientos indeseables, sino como una manera de compartir momentos especiales y hasta excepcionales.

Recorriendo un poco la historia, se dice que el consumo de bebidas alcohólicas data de miles de años a.n.e. Para algunos las primeras evidencias de la elaboración de vinos se encontraron en lo que es hoy la actual República Popular China, donde se descubrieron jarras de Jiahu que datan de unos 7000 años a.n.e. Este primer vino de arroz se producía mediante la fermentación de ese cereal, miel y frutas.

En la antigua Persia un importante descubrimiento en la comprensión de la elaboración del vino durante el período Neolítico se produjo gracias al análisis de un residuo amarillento excavado en el yacimiento de Hajji Firuz Tepe, en el norte de los montes Zagros de Irán. La jarra que contenía vino, con un volumen de unos 9 litros, se encontró junto con cinco jarras similares incrustadas en el suelo de tierra a lo largo de una de las paredes de una «cocina» de un edificio de ladrillos de barro, fechado entre el 5400 y el 5000 a.n.e. En este tipo de comunidades, la elaboración del vino era la mejor tecnología que se tenía para almacenar uvas, fruta altamente perecedera.

La elaboración de cerveza en el Antiguo Egipto data de los inicios de la civilización. Esta bebida alcohólica era muy importante en esa época. La elaboración de cerveza egipcia comenzó en la ciudad de Hierakonpolis alrededor del año 3400 a.n.e.; en sus ruinas se encuentran los, hasta ahora, restos de la cervecería más antigua del mundo, que, según cálculos era capaz de producir hasta trescientos galones al día.

En la antigua Babilonia la cerveza era la bebida principal y se dice que ya en el año 2700 a.n.e. adoraban a una diosa del vino y a otras deidades. Los babilonios utilizaban regularmente tanto la cerveza como el vino como ofrendas a sus dioses. Hacia el 1750 a.C., el famoso Código de Hammurabi dedicó atención al alcohol.

Según los estudiosos, la destilación del alcohol probablemente se originó en la India. Estas bebidas se utilizaban entre el año 3000 y el 2000 a.n.e. El Sura, una bebida elaborada con harina de arroz, trigo, caña de azúcar, uvas y otras frutas, era popular entre los guerreros Kshatriya y la población campesina.

Muchas de estas civilizaciones en diferentes épocas criticaban de una u otra forma los excesos en el consumo del alcohol, pero tampoco eran demasiados rigurosos en las medidas a tomar con ellos.

Aunque el arte de la elaboración del vino llegó a la península helénica hacia el año 2000 a.n.e., la primera bebida alcohólica que obtuvo una gran popularidad en la actual Grecia fue el hidromiel, una bebida fermentada hecha con miel y agua. Sin embargo, hacia el 1700 a.n.e., la elaboración de vino era algo habitual. El alcohol, en concreto el vino, era muy importante para los griegos hasta el punto que su consumo se consideraba una característica definitoria de la cultura helénica entre su sociedad y el resto del mundo; los que no bebían eran estimados bárbaros.

En un contexto más cercano hay numerosas evidencias que en la América precolombina varias civilizaciones nativas desarrollaron bebidas alcohólicas. Muchas versiones de estas bebidas se siguen produciendo en la actualidad.

Para algunas regiones la bebida alcohólica era elaborada a partir del jugo fermentado del maguey, que es una bebida nativa tradicional de Mesoamérica.

También se producía un vino de miel elaborado por los mayas. En México también existe una bebida ligeramente alcohólica autóctona que se crea fermentando la piña. El cacao también dio origen a cierto tipo de bebida alcohólica durante la etapa formativa de la cultura olmeca (1100-900 a.n.e.).

Por su parte, la chicha es la bebida fermentada tradicional de la región andina de Sudamérica, puede estar hecha de maíz, raíz de yuca o frutas, entre otros productos. Las poblaciones indígenas de Brasil desde tiempos precolombinos, así como las de Panamá y Sudamérica elaboran un brebaje alcohólico muy similar a la chicha.

En el África subsahariana antigua, el vino de palma desempeñaba un importante rol social.

Las bebidas alcohólicas aparecen no pocas veces en la Biblia y en la literatura bíblica — desde Noé sembrando un viñedo y emborrachándose en el Génesis, así como a Jesús haciendo su primera señal; el milagro de convertir el agua en vino en las bodas de Caná de Galilea, y posteriormente, incorporando el vino como parte del rito principal del cristianismo: la Eucaristía, sacramento del cuerpo y de la sangre de Jesucristo bajo las especies de pan y vino, que por medio de la consagración se convierten en su cuerpo y sangre.

El vino, es decir el mosto de la uva fermentado, es la más común de las bebidas alcohólicas mencionadas en la Biblia, donde frecuentemente es fuente de simbolismo y era un elemento importante de la vida diaria en los tiempos bíblicos.

Los habitantes de la antigua Palestina también bebían cerveza y vino hecho con otros frutos. Algunas referencias a estos hechos aparecen en las escrituras.

En conjunto, la literatura bíblica muestra una ambivalencia hacia las bebidas alcohólicas, considerándolas a la vez una bendición de Dios que provoca alegría y diversión y un peligro potencial que podía ser usado imprudente y pecaminosamente.

El caso ron:

La bebida alcohólica, conocida como ron, rum en inglés y rhum en francés es un aguardiente obtenido por fermentación y destilación de las Melazas, las cuales son un subproducto del jugo de la caña de azúcar, que posteriormente puede o no estar sometido a procesos de añejamiento, generalmente en barricas de roble.

Esta bebida se menciona por primera vez en documentos provenientes de Barbados en 1650. Antiguamente se le llamaba kill-devil (mata diablo) o rumbullion (que significa 'un gran tumulto'). Ya en 1667 se le llamaba simplemente rum. La primera mención oficial de esta palabra aparece en una orden emitida por el Gobernador General de Jamaica con fecha 8 de julio de 1668.

Según algunos autores los antecedentes del ron datan de la época antigua. Se cree que el desarrollo de bebidas fermentadas a partir de la caña de azúcar ocurrió en la antigua Grecia. También Marco Polo refirió alguna vez en el siglo XIV que un "muy buen vino de azúcar" le había sido ofrecido en Persia. (Irán moderno).

Se considera que la primera destilación de ron tomó lugar en las plantaciones de caña de azúcar del Caribe en el siglo XVII, cuando los esclavos de las plantaciones descubrieron por primera vez este producto.

No existen dudas de que el ron es una de las bebidas destiladas más populares del mundo. Su fuerza y sabor lo hacen distinguirse claramente entre los destilados, así como la versatilidad de sus tipos.

Que agradable visión admirar la refracción de la luz, su velocidad y dirección a través de la transparencia casi perfecta de sus rones; y la distorsión de formas detrás de ellos. La belleza que admira de sus blancos, de sus diferentes tonalidades de dorados y hasta de los oscuros añejos. Por ello sus variantes se les conoce como: blanco, dorado, negro. También existen el conocido Premium o Gran Reserva y el ron con especies saborizado. Su graduación alcohólica oscila entre 37 – 43 % y se acostumbra a servir en vasos.

El Ron incluye a los tipos claros ligeros, típicos de la República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, y los rones más pesados y de más sabor como los de Jamaica.

Esta bebida, más bien “por beber” llegó a ser un producto importante de las Antillas (Indias Occidentales) luego de la introducción de la caña de azúcar en 1493 por el Almirante Cristoforo Colombo.

En Cuba, el ron junto al tabaco y el azúcar de caña de azúcar es un producto importante para la economía del país.

Cuba produce rones sobrios y equilibrados, con cuerpo y añejamiento en roble. Entre los mejores están los producidos por las marcas Havana Club, Santiago de Cuba, Legendario o Caney y muchos más.

El ron, la tradición de su elaboración, y su consumo en fiestas, reuniones de amigos o simplemente para el deleite espiritual, solo o acompañado, forma parte privilegiada de la vida social de muchas regiones de Cuba, aunque en algunas la cerveza le hace fuerte competencia.

Es como si la cultura del ron, en su integralidad, tuviera vida propia material y espiritual, llena de simbolismos y recuerdos que nos embriaga sanamente el espíritu y nos envuelve con sus emociones, nostalgias y muchas alegrías.

Para quienes han tenido la suerte de estar en sus bodegas, o al menos han visitado el Museo del Ron, en la Avenida del Puerto, quién no recuerda el olor característico de sus bodegas; las dimensiones y ocres colores de sus añejos toneles, la temperatura ambiente, la humedad y la tranquilidad características del ambiente, junto al tono de la luz de sus bodegas que como paisaje costumbrista nos acerca a una fotografía en sepia.

Por eso el ron es mucho más que una bebida, es cubanía, es identidad, entonces, alcemos el vaso y brindemos por los maestros roneros cubanos, sus saberes y sus celos de tradiciones premiadas por la Humanidad y sobre todo, por su gente, por el machete mambí y el campesino y, claro que sí, por el grito de “Cuba libre”, y entonces, Cómo no! bien vale la pena que me den ahora “un traguito cantinerito”.

 


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