Antiguas figuras sacralizadas, invocaciones y plegarias tradicionales en Cuba


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En Cuba tiempos hubo, en los cuales el cristianismo heredado de la iglesia católica, apostólica y romana fuera religión predominante. Más poco a poco éste fue sincretizándose, en la medida en que diversos grupos humanos de otras nacionalidades, credos religiosos y manifestaciones culturales se asentaban en el archipiélago cubano. Evocaciones sacralizadas y devociones que hoy nos parecen peculiares, fueron en su tiempo y algunas aun lo son, esenciales representaciones de una religiosidad popular cubana, donde el mestizaje y profusión de los préstamos interreligiosos marcaron toda una época. A cada una de ellas y en su extraordinaria diversidad, tradicionalmente les era otorgado un rango delimitado de acción, dentro del cual el creyente solicitaba apoyo, lo que generalmente era realizado por medio de plegarias, especialmente propagadas de bocas a oídos.

Con la llegada de las primeras imprentas a Cuba, la transmisión de tales expresiones de fe fue ampliamente difundida y utilizada por una gran diversidad de creyentes, para ser depositadas en la memoria popular, de donde ya el tiempo poco a poco les ha ido borrando, o sustituyendo por otras devociones, según el imaginario social era capaz de adaptarse a los nuevos paradigmas. Mas no solo se creaban y recreaban nuevas figuras sacralizadas, sino que poco a poco, incluso la conducta y maneras de comunicarse el creyente con sus deidades iban también sufriendo modificaciones.

Relaciones de los creyentes con sus númenes de culto

 

Durante toda la etapa colonial la religión católica, apostólica y romana fue hibridándose con otras creencias en todo el territorio nacional. Ya en la etapa republicana y casi hasta finales del siglo 20, las relaciones de los creyentes para con sus imágenes devocionales y númenes de culto habían sufrido cambios importantes, puesto que cada vez mayor número de devotos no se contentaba con una religiosidad pasiva en sus ruegos y plegarias, sino que en gran medida asumían roles mucho más enérgicos, ya no solo de intercambio con sus deidades, sino también era dable establecer relaciones de “premio y castigo con ellas”, tal y como se hacía en no pocos cultos afrodescendientes. Así podía darse el caso que: “Para encontrar cosas perdidas, se recurría a san Dimas, atando la imagen del santo a la pata de un mueble de la casa, amenazándole y enunciando con resolución: san Dimas aquí te ato y hasta que no aparezca (tal cosa), no te desato.” (1-260) Cuando la situación económica era adversa, algunos acudían a la imagen de san Daniel “su estampa era colocada rozando el suelo, en la parte inferior de la puerta, aquí se le rezaba y en la medida que la ayuda llegaba, se iba desplazando la estampa hacia una posición más alta. Cuando llegaba a la parte superior de la puerta, si no se cumplía la petición, se la bajaba nuevamente a palos.” (1-269) A san Cayetano había que “rezarle su oración el día 2 de cada mes, colocando una bolsita de frijoles negros detrás de la puerta, lo cual garantizaba el alimento para la familia.” (1-260)

 

Diversificación sacramental

 

Los antropólogos han llegado a la conclusión que, la atribución de otorgar a las deidades capacidades de sanación, se convirtió en una costumbre popular hace mucho tiempo. Ya “en el antiguo Egipto existía la práctica de otorgar a sus divinidades la capacidad de curar determinadas dolencias.” (1-260) Hábito heredado luego entre los pueblos europeos, e incorporado a las tradiciones de la religiosidad popular cubana, durante la época de la conquista. Aunque es muy posible que ya estuviese incluida, entre las prácticas sanatorias de los behíques antillanos que poblaban nuestro archipiélago, quienes a su vez pudieron tomarla en préstamo de los chamanes mesoamericanos.

 

Así, dentro de lo que hoy es denominado como religiosidad popular, en Cuba desde la época de la conquista, durante todo el período republicano e incluso mucho después, no pocos creyentes cubanos sabían a cuál santo rogar; ya sea de la hagiografía católica, de los cultos mágico religiosos afrodescendientes o sincretizados de ambos, para obtener ayuda en la sanación de cada dolencia. Lo que no es de dudar, aun sea costumbre habitual actualmente, por practicantes y seguidores de algunas líneas de pensamiento devocional más tradicionales.

 

De tal manera, en Cuba: a santa Marta “se le encendía una lámpara y rezaba a las 12 de la noche, mientras eran preparados efectivos polvos para la seducción, con una invocación a Las Siete Palabras que pronunció Cristo en la cruz” (1-258); la oración “al Ánima Sola, se rezaba tres veces, al colocar junto a Elegguá un botellón de perfume para atraer, llamado Fórmula Madre” (1-258); la oración a “san Lázaro, puesta junto a su estampilla detrás de la puerta, cerraba el paso a la enfermedad y la muerte”; en tiempo de tormentas y epidemias, era utilizada la oración a “san Cristóbal de La Habana, de quien se sabe que el día de su fiesta, los devotos debían levantarse en la mañana y sin pronunciar una sola palabra, dirigirse a la Catedral de La Habana y sonar tres veces la aldaba del portón principal antes de penetrar al recinto. Era creencia popular, que éste santo les concedería la gracia que pidiesen, siempre y cuando, el solicitante no hablase con nadie hasta abandonar el templo.” (1-259).

 

Para “sanar la hidropesía, se le rogaba a san Fermín y a san Quintín; para las afecciones estomacales, a san Gregorio y san Bernardo; a san Servando para las afecciones de los pies, y a san Hilario y san Leonardo para las de las piernas; a san Blas y santa Margarita para la garganta; a san Ramón Neonato para los partos difíciles; para aliviar el dolor de muelas, a santa Apolonia; para curar la parálisis, a san Marcos, san Moro y santa Ludovina; para calmar los ataques de asma, a san Jacobo de Sales” (1-263); a la Milagrosa del Cementerio iban a su tumba a rogar, aquellas mujeres que no habían podido tener hijos. (2) A san Luis Beltrán, aun se lee una oración contra el Mal de Ojos. (3)

 

Oraciones tradicionales

 

Es mediante la oración, con fe y verdadera pasión: evocada, leída o sencillamente recitada en la profundidad del pensamiento devocional, que el creyente cubano, realiza su petición a la deidad. La oración, que muchos perciben como ruego humilde solicitando protección y alivio a una figura sagrada, se diferencia de ensalmos y conjuros, que poseen mayor tendencia hacia lo esotérico, lo místico y lo mágico. Pero en realidad ocurre que, en Cuba, hay muchas ocasiones donde las tres modalidades se entremezclan. (4)

 

Para algunos practicantes, ensalmos y oraciones suelen ayudarse de varios elementos: objetos, ritos, maniobras, además de palabras. Los objetos suelen ser de uso cotidiano, pero se consideran mágicos o especiales para ellos, por sus connotaciones simbólicas. Entre los estudiosos de estas cuestiones, suele llamárseles “objetos y maniobras de transición”, porque en muchos casos, estimulan o facilitan el tránsito al estado de conciencia adecuado, en el cual el operador “sienta que el influjo de su acción es efectivo.” (4)

 

Oraciones del devocionario popular

 

A santa Elena y los Tres Clavos

Utilizada por quienes recurren a trabajos de santería para amarres amorosos. La leyenda que la precede, activa y brinda poder de fe a esta oración, que “se basa en el hallazgo de tres de los clavos de la cruz de Cristo, desenterrados por la piadosa emperatriz santa Elena en el siglo IV. La investigadora cubana Lidia Cabrera señala que en Cuba, a fines del siglo XVIII, y según una carta del epistolario de Francisco de Arango y Parreño, las medallas de santa Elena se consideraban maravillosas para los catarros, las alferecías, la gota y la epilepsia. Pero en realidad, y según la investigadora cubana Valentina Porras Potts, la oración a santa Elena de Jerusalén, en Cuba tiene su mayor aplicación en amarres amorosos.” (1-286)

 

Oración a santa Elena de Jerusalén (fragmento)

Gloriosa Santa Elena, Gloriosa Santa Elena, Gloriosa Santa Elena,
hija de la reina de Jerusalén fuiste, tres clavos trajiste.

Uno trajiste, lo consagraste y el martes a la mar lo echaste;

otro se lo diste a tu hermano Cipriano, para que venciera guerra y batalla,

y ese que te queda no te lo pido dado, sino prestado,

para enterrárselo en los sentidos a (nombre de la persona), para que no me olvide;

para enterrárselo en la frente a (nombre de la persona), para que me tenga presente; para enterrárselo en el corazón…

 

A san Alejo

Según relata la ya citada estudiosa cubana Valentina Porras Potts (Con la bendición de todos 2015), esta oración se utiliza fundamentalmente para alejar las malas influencias y los espíritus perturbadores, así como para alejar a personas inoportunas y fastidiosas. Afirma Porras Potts, que “su rezo se acompaña tanto de trabajos de la Regla de Ocha, y también por algunas corrientes de pensamiento espiritistas.” (1-287)

 

Oración a san Alejo (fragmento)

Muy glorioso san Alejo, primer rey de Alejandría, no me desampares ni de noche, ni de día; así mismo te suplico que veles por mi persona en esta mansión de abrojos,

y alejes a enemigos que procedan de mala fe contra mí;

líbrame y aléjame del poder del demonio, de los hombres malvados, de animales feroces, de brujas y hechicerías…

 

Las Nueve Ánimas de Lima

También conocida como Oración de las nueve velas, sugiere origen sudamericano. “Ha de leerse a las doce de la noche invocando a dichas ánimas, luego de proceder a la visita de nueve tumbas del cementerio y recoger tierra de cada una, además de pagar tributo a estos muertos. Hay que depositar esta tierra en nueve cazuelas de barro nuevas, cada una de ellas contendrá: pimienta de Guinea, aguardiente, aceite y mechas de algodón. Luego de poner escrito en papel y debajo de cada cazuela, el nombre de la persona a la que está dirigido el trabajo, se encienden a la hora mencionada.” (1-295).   

 

Oración de las nueve velas (fragmento)

Esta vela que enciendo, nueve días arderá y las almas que invoco vendrán a mí.

Almas angustiadas moved el corazón de (nombre de la persona), para que venga a mí.

Almas traidoras moved el corazón de (nombre de la persona), para alejar su mala voluntad.

Almas cautivas de amor, haced que el rencor pase a ser amor.

Almas suicidas haced que (nombre de la persona), venga a pedir perdón a mis pies.

Almas inocentes, líbrenme de toda traición y denle tormento a mis enemigos.

Almas que moriréis en cama, sacad los malos pensamientos de mí…

 

 

 

El Ánima Sola

Tradicionalmente, ésta oración era referida a las ánimas que estaban en el purgatorio. (1-324). Con el correr del tiempo, la tradición popular hubo de asociarla con la leyenda europea de Antonia Gervasio, cuya alma solitaria arde en llamas por toda la eternidad. “Hay muchas variantes de esta leyenda. Unas versiones la describen como una aldeana malvada, que cometió incesto con su hermano y murió asesinada a machetazos por la mano de su padre; otras refieren, que fue víctima del hombre a quien amó desesperadamente; también, que fue abandonada por él y acabó suicidándose en una hoguera.” (1-324) En la mayoría de los casos, aunque el ánima de Antonia Gervasio es capaz de hacer el bien, es más utilizada en la mayoría de los casos, para satisfacer bajas pasiones.

 

La ya citada investigadora Lydia Cabrera refiere a esta evocación del Ánima Sola, que: “de todas las lámparas que se le encienden, la más terrible que posee la tradición cubana, es aquella en que se coloca la oración en el fondo de un caldero untado con sebo de res, al cual se le añaden: nueva montoncitos de tierra recogidas en nueve losas del cementerio, en la puerta y dos de sus esquinas; fango de una tumba; limalla; pica-pica; carbón; pimienta de Guinea y de la India; sal gruesa; ají guaguao; tiburón; un diente de perro y otro de gato; un panal de abejas; peonía; macao; cangrejo de tierra y quimbombó seco. Todo eso se quema con pólvora y los palos batalla y caja, a la vez que se rezan nueve avemarías a las almas del purgatorio y nueve salves a santa Marta.” (1-325).

 

Oración al Ánima Sola (fragmento)

Ánima Sola, que en el campo ganes moras y que nadie te necesita como yo te necesito ahora: quiero que me prestes tres almas de tres ahorcados, de tres muertos a traición y de tres ajusticiados.

Estas nueve almas quiero que las introduzcas en el corazón de (nombre de la persona).

Que si ojos tiene a mí me vea, que si boca tiene a mí me hable.

Tráemelo a las puertas de mi casa, no lo dejes en paz, haz que venga sin que nadie lo detenga…

 

La Piedra Imán

La investigadora cubana Lidia Cabrera (El Monte, p. 139) afirma, que el culto a la Piedra Imán era común entre blancos españoles y criollos, de ellos lo aprendieron los africanos. Continúa: “no es el matari africano. Vino al mundo cuando nació Jesús, por lo que todos, blancos y negros la adoramos para atraer la suerte […]. Nuestro Señor Jesucristo bajó del cielo a la tierra en el monte Sinaí juntamente con la Piedra Imán…”

 

La piedra puede ser macho o hembra. “Existe un procedimiento para bautizarla que consiste en: agua y sal, encender dos velas, colocarse de rodillas delante de una imagen de Cristo y a la vez que vierte sobre la piedra un poco de sal y luego el agua, se dirá: ‘Imán yo te bautizo. En el nombre de Dios Padre, de Dios Hijo, yo te bautizo. Imán eres tú, Imán serás y para mi fortuna y suerte te llamarás (nombre que se dará a la piedra)’ (1-332). A continuación, se reza un Credo. También se le puede sumergir durante cinco días en benjuí, con canela y mirra en polvo, rezándole tres padrenuestros, rociándola con agua bendita, seguidamente ha de colocarse en una cazuela con tres clavos de hierro, vino seco y perejil.” (1-333)

 

Después de completada la ceremonia de bautizo, a la Piedra Imán hay que “prepararla”. Para lo cual existe todo un procedimiento ceremonial, que consiste en baños con determinadas sustancias, cantos y rezos. “Luego se entrega a su dueño, quién tendrá la obligación de rezarle cada Jueves Santo. Además, la Piedra Imán ha de ser lavada una vez al año, el día de San Juan, por la mañana, con yerba mora recogida antes de salir el sol.” (1-333) Hay quien cree que cada semana debe alimentarse con “leche, o yema de huevo con vino seco, y se dice que su dueño debe hacerse de la pareja de piedras hembra y macho, asegurando que agujas y alfileres puestos sobre ellas son atractores extraordinarios para conquistas amorosas, amarres y defensas (contra estos). Existe también la creencia que la Piedra Imán tiene relación con el Espíritu Santo, por lo cual algunos creyentes opinan que es bueno dejar dos palomas sueltas dentro de la casa, para que los negocios prosperen.” (1-333)

 

Oración a la Piedra Imán (fragmento)

Hermosa Piedra Imán, mineral y encantadora que con la Samaritana anduviste,

a quien suerte, hermosura y nombre diste, yo te pongo entre oro para mi tesoro,

entre plata para mi casa, con cobre para el pobre, con coral para que se me quiete la envidia y el mal. Oh hermosa Piedra Imán y mineral, a mí me darás suerte y fortuna, para lo cual yo te daré vida y adoración, dándote de comer y beber. Debiéndote poner todos los viernes después de la oración, unas gotas de alcohol puro y limaduras de acero…

 

Otras evocaciones sacralizadas

En su tiempo, también fueron de amplia popularidad, oraciones a: Las Siete potencias; a El brazo poderoso; a san Luis Beltrán; a El Justo juez; a santa Lucía; san Judas Tadeo; La virgen del camino; a san Antonio; La Santa Camisa; La mano poderosa; a san Lázaro, aun en plena vigencia; y a Nuestra Señora del Loreto, entre otras muchas. Pero el imaginario popular no cesa en la producción de figuras sagradas. En pleno siglo XX aparecen nuevas evocaciones sacralizadas, como La Milagrosa del Cementerio de Colón (2), a quien ya se le han creado sus pequeños rituales y diseñado su propia oración. Después, otras se irían sumando a la memoria social, según el color de los tiempos que corriesen, y las tendencias provocadas por los nuevos paradigmas que se instalasen, reconfigurando en cierta medida, la conciencia religiosa de los diversos grupos humanos que componen la sociedad cubana.

 

Así, en estas confluencias entre lo mágico, lo religioso, lo simbólico y lo social, que han sido objeto de múltiples, interesantes y variados estudios antropológicos, al final se nos hace factible recordar al padre de la antropología estructuralista, Claude Lévi-Strauss, cuando planteaba que: “la religión es la humanización de las leyes naturales, y la magia es la naturalización de ciertas acciones humanas: ambas se constituirían, en consecuencia, en dos sistemas, estrechamente relacionados entre sí y muchas veces superpuestos, de explicación y organización significativa de la experiencia del mundo”.

 

 

 

         

Bibliografía

(1) Con la bendición de todos. Valentina Porras Potts. Ed. José Martí, Instituto Cubano del Libro. Colección Fe. La Habana, Cuba. ISBN 978-959-09-0675-6.

(2) Milagreros célebres en la religiosidad popular. Artículo. Gerardo E. Chávez Spínola. Imaginario popular. Mitología cubana, Portal CUBARTE. Fecha: 2011-04-28.

(3) El mal de ojo en la memoria del folclor cubano. Artículo. Gerardo E. Chávez Spínola. Imaginario popular. Mitología cubana, Portal CUBARTE.  Fecha: 2012-08-10.

(4) Los ensalmos en el devocionario popular. Artículo. Gerardo E. Chávez Spínola. Imaginario popular. Mitología cubana, Portal CUBARTE. Fecha: 2011-05-24.


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