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Encontrarse con Eusebio Leal: un alimento para el alma

Por Susana Méndez Muñoz
Fuente CUBARTE 30.08.2016

Eusebio Leal en Encuentro con.. Arte en la Rampa. Foto: Susana Méndez/Cubarte
Eusebio Leal en Encuentro con.. Arte en la Rampa. Foto: Susana Méndez/Cubarte

Un muy especial Encuentro con… fue el dedicado al doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana y que tuvo lugar en el Salón de Mayo del capitalino Pabellón Cuba, sede de la Feria de la Cultura Cubana Arte en la Rampa.

Conducido por la periodista Magda Resik, Leal dominó como es natural el auditórium desde que entró al salón en medio de una fuerte y prolongada ovación.

Bueno es aclarar que en el pasillo que conduce al Salón de Mayo, las personas “hicieron cola”, desde mucho antes de las cuatro de la tarde para encontrarse con Leal; da gusto ver que algunos cubanos todavía hacen cola no solo por la supervivencia cotidiana sino también por la subsistencia del espíritu, porque escuchar las ideas, conceptos, preocupaciones, y anécdotas de Eusebio Leal es alimento para el alma y su progresión.

Por la trascendencia de sus intervenciones, consideradas por muchos de los presentes como conferencia magistral, a juzgar por la coherencia y sapiencia habituales que aportó al diálogo, transcribimos a continuación la mayoría de ellas, muchas de las cuales ratificaron el humor inteligente de Eusebio Leal.

Las bellezas del espíritu que le ayudaron a recuperar las fuerzas del cuerpo

Es una pregunta muy difícil de contestar porque entra de lleno en ese mundo que vive dentro de cada uno y también en el mío, por cierto y sí, es verdad hubo muchos rumores, de hecho yo preferí la incomunicacióndurante un tiempo para evitar las especulaciones;hubo momentos de mucho afecto de personas muy queridas, también expectativas sobre todo cuando uno tiene responsabilidades y está acostumbrado  a llevarlas al detalle y de pronto falta la mirada del que busca el detalle de las cosas:  la lámpara que quedó encendida, el árbol que agoniza, la piedra que no se puso, todo eso era para mí una motivación diaria.

Al estar lejos durante varios meses todo eso se convirtióen una pruebapara mí, acostumbrado aandar rápido, a subir y bajar escaleras, a tener una relación muchomásintranquila de la  puedo tener en el momento actual, pero esto ha pasado, ha quedado en un punto de la historia dela vida todo ha a coincido a mi favor y ahora lo importante es volver a la esencia de lo que me ha preocupado durante años y comenzar como si comenzara de nuevo que es lo más importante, siempre comenzar de nuevo, cada día; por eso estoy tranquilo quizás la etapa  de mi vida en la que espiritualmente estoy más tranquilo es en la que he visto delante de mí el gran peligro por suerte pasó, me envió un saludo afectuoso y me dijo por ahora no.

Se enamoró de La Habana al punto de entregarle toda su vida

Yo empecé a trabajar en La Habana Vieja en agosto de 1959 ya había estado ante porque había una señora en el lugar donde yo vivía, en la calle Hospital 660, que me llevaba a su casa, en un lugar donde nunca volví, en Habana 1014,entonces íbamos por un barrio que ya no existe, que era como entrar en un mundo diferente por completoen lo cual influía la Lancha de Regla, los vendedores de frituras, los puestos y otras cosas increíbles.

Cuando uno es pequeño las proporciones son desmesuradas, después cuando volví un poco más conscientemente esas proporciones me encantaron, me fascinaron ya queHospital 660 era una casa de principios del siglo XX pero todo era minidimensionado y La Habana Vieja era la dimensión.

El trabajo que me ofrecieron fue itinerante, visitando casas, lugares todavía hoy paso por algunos donde una vez hice mi trabajo como inspector del Ayuntamiento de La Habana y me sorprendo; por ejemplo ayer pasé frente al palacio de una gran dama a la que fui a reclamarle el pago de sus impuestos, como todas esas personas estaban sorprendidas por lo que estaba ocurriendo pero además jamás nadie había irrumpido en esa casa, --hoy mal tenida y abandonada, donde existió un Círculo Infantil, cerca de mi casa--,ella era la Marquesa de Piedra, Leticiade Arriba y Castro y su casa era maravillosa; también fui a la casa que restauramos luego, laactual Casa de la FEU, que fuera de José Manuel Cortina, recuerdo mi impresión al ver a  Cortina.

Igualmente visité el Diezmero, los barrios más distantes, y todo eso me permitió ver La Habana de una manera diferente llena de cosas bellísimas, me enamoré de las calzadas de Jesús del Monte  y del Cerro, de todo, por eso rechazo mucho la idea de que esté encerrado en La Habana Vieja como si fuera mi única preocupación, no,mi única preocupación es cuando paso por ejemplo frente al colegio del antiguo Retiro Médico, que fue premio de arquitecturacon la marquesina maravillosa y el mural de Wifredo Lam y que está en crisis, me duele tanto esa arquitectura contemporánea que explicó un sentir cubano como las piedras antiguas, vetustas  el Centro Histórico de La Habana, donde por razones obvias he tenido que estar ahí haciendo la prueba dela piedra sobre el agua que se va abriendo en ondas y que va teniendo por aquí y por allá un eco, así ha sido y de ahí nació este gran compromiso.

Como sueña La Habana

Es un sueño mío compartido con todos los que la quieren, con los que la quisieron y la querrán; hay un gran problema que no puedo ocultar: hoy estamos cubiertos por un velo decadente cuando se rompe el velo, se rasga, aparece inmediatamente la maravilla de la ciudad, sea en lo que hemos defendido rabiosamente que es la línea del Malecón, sea en la Casa de las tejas verdes en la quinta avenida, que era un edificio que se derrumbaba y de pronto se hizo un esfuerzo enorme para salvarla y bastó que alguien me dijera que lo que valía mucho era el terreno que tenía al lado y mandé a poner una cerca inmediatamente ( risas),  y me dije “?vale mucho? pues vamos a encerrarlo ”, porque va a valer más en el futuro y vamos a ver quién nos lo va a quitar, y ahora  es un hermoso jardín. Es cierto que es un terreno millonario, nosotros no tenemos la idea del valor del terreno, el suelo es muy importante.

Ahora hay muchos emprendimientos en La Habana Vieja; en el día de hoy firmé las regulaciones para detener la expropiación sistemática de las personas sin que yo por eso me proponga coartar la libertad de los cubanos porque mucho se ha luchado para alcanzar esos espacios, y no puedo negarme pero lo que hicimos en la Plaza Vieja fue un ideal de ciudad, donde estaba la maestra, el soldado, el abogado, el obrero, todos ocupan los lugares; está muy bien que las personas ante las necesidades…., pero basta ya de los comercios en el primer piso…, todo eso se paró ya, porque de lo contrario lo expropiarían todo, porque estamos en una situación de desventaja ante esa cantidad de dinero brutal que respalda tales iniciativas, lo perderíamos todo, y yo por lo menos no voy a contribuir a ello.(Aplausos)

Responsabilidad ciudadana y compromiso con el entorno urbano y el patrimonio

Primero lo teníamos en la figura pública, después se aterrizó sobre algo tan importante que es la escuela y finalmente hay que llegar a lo fundamental que es la familia; ahora bien , nosotros necesitamos reconocernos a nosotros mismos, saber quiénes somos, para saberlo hay que indagar en nuestro propio pasado, en el pasado de nuestra familia, de nuestros hermanos, de quien sea, para hallar quiénes somos, dónde estamos, por qué estamos aquí, no solamente para la necesidad de buscar si el abuelo vino una vez peregrino con una alante y otra atrás de España pero ahora me da un derecho a pasaporte,no, ( risas), --claro--, yo lo que necesito saber es quiénes somos, es un ejercicio  de conocimiento para yo poder  sentir que tengo raíces en el suelo y luego de ese reconocimiento de nosotros mismos pensar en el patrimonio común.

No se puede vivir pensando que el pasado fue mejor, yo conocí y viví el pasado, no, pero había ciertas cosas que no pasaban. Yo recuerdo (…) que llegaba el lechero antes delas seis dela mañana e iba colocando el litro de leche en las puertas de las casas cuando la gente no se había levantado todavía, --y estamos hablando de Centro Habana, de la calle Hospital entre Valle y Jesús Peregrino, el corazón de Centro Habana – nadie tocaba ese litro de leche, esa era una señal clave de un respeto al límite que uno tiene ante   lo del otro, pero hay un momento en que entramos en el límite de lo que nos pertenece a todos: un parque, un jardín, una estatua, un monumento, u otras cosas un poco más serias.

El otro día escuché a un colega decir que hay que hacer una apropiación por parte del pueblo de los símbolos nacionales y que lo que haga el pueblo con ellos es porque le pertenecen…, no, yo no estoy de acuerdo con eso, no estoy de acuerdo con que la bandera cubana sea un delantal, (aplausos y gritos de bravo), ni que sea un pantalón; ¿ cómo yo voy a pedirles a los niños en la escuela que reverencien la bandera cada semana cuando se haga el acto cívico?, ¿cómo voy a pensar que cubre el féretro de un intelectual o de un soldado?; ¿cómo voy a pensar que el deportista la levanta cuando alcanza para su Patria un gran logro, además de para su familia y para quien él quiera porque es su esfuerzo?

Yo no puedo imitar lo que está mal hecho ¿En los zapatos? ¡Ni pensarlo! Que una universidad lleve la bandera en un pin, está bien, pero lo otro es una vulgarización, y por ahí se empieza y comienza un deterioro, entonces en estas cosas del patrimonio, sea   intangible u objetivo, mientras se es más conservador se es más vanguardia, es en lo único, creo que es en lo único. Hay que ser en eso conservador, tratar de preservar.

Sobre la estrofa Que viví sin amor fuera mentira/ todo espíritu vive enamorado/ el alma joven nuevo amor suspira/ aman los viejos por haber amado, del poema “Flor Blanca” de José Martí.

Me voy para el primer verso (risas), no, no, no, “yo no voy en esa”; “Flor blanca” es uno de los poemas más bellos que escribió Martí pero me acojo a otra sentencia suya que también quiero mucho: Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.

Ser patriota

Es una carga muy pesada arriba de todos nosotros y de cada uno porque la cubanía, la cubanidad, la cubanía para mí es superior, la cubanidad es un poco entre nosotros, la cubanía es un sentimiento que  puede sentirse en cualquier ángulo de la tierra cuando uno enfoca el lar patrio, el lugar donde nació.

Yo siempre he tratado de jugar con estos tres elementos: una cosa es el país, nuestro país es una tierra, un espacio, una isla, (…); segundo el concepto Patria que era un sueño, un poema por el cual tanto se luchó, y en tercer lugar una nación, el estado de derecho, los símbolos nacionales, la vida común de todos reunidos, respetando a cada cual su espacio, pero unidos por una especie de convención o de acatado sentimiento de ser una nación.

Es una carga muy pesada sobre todo cuando tú tienes una vida pública es un gran problema ese concepto porque te obliga en todo tiempo y espacio; claro debemos admitir la cubanía en sus luces y sus sombras; en sus defectos y en sus virtudes; yo tengo que encarnar también los defectos propios de mi generación, de mi carácter, la vida te va limando asperezas y te obliga siempre a ir pensando dos o tres cosas antes de decir una.

Yo pienso que el concepto de Patria no admite naufragio ni olvido, yo pienso que está primero un conocimiento, uno tiene una intuición;(…) con la Patria tenemos también un vínculo misterioso, sentimos un calor que nos viene de atrás, del tiempo, por eso es muy importante la memoria; cuando sientan como suyo el verso de Heredia; cuando sientan como suyos esos sentimientos de amar esas piedras mohosas del Valle de Viñales, el Cauto precioso, que cuando dice Gómez que regresa, y no había nacido aquí, ¡Oh Cauto, Cauto! Qué tiempo hace que no te veía, ese sentimiento de apropiación y filiación entonces la Patria es una realidad (…) Cuando hay filiación donde quiera que uno esté ese sentimiento es respetable. (…) La Patria es donde se está moralmente, no físicamente, ahí es. (Aplausos).

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