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El compromiso de trabajar para los niños: “Los Cuenteros”

Por Jaime Masó Torres
Fuente CUBARTE 09.09.2016

Malawy Capote
Malawy Capote

Trabajar para los niños no es una empresa fácil. Lo saben quienes se dedican a esta tarea y diariamente, con vocación de sacrificio, buscan captar la atención de un público complejo y sincero.

Aun cuando un grupo de relevancia nacional como lo es Los Cuenteros, no tiene una sede principal, este mantiene su andar dentro del mundo titiritero.

Sabemos que es una labor muy importante, seria, asegura su directora Malawy Capote, deudora de una tradición.

Lleva mucho rigor: preparación actoral, estudio, conocimiento… y eso todos lo tenemos muy claro. Estamos muy comprometidos con el teatro, sobre todo el teatro con títeres y conservamos dentro de nuestro estilo la línea del retablo tradicional.

Mantenemos esta estética que fue la que le dio el nombre a Los Cuenteros desde su antiguo director Félix Dardo, quien por más de 40 años dirigió la compañía.

Como directora del grupo me siento seguidora de eso que ellos implantaron en un momento determinado y que hoy distingue a la compañía dentro del movimiento teatral titiritero en Cuba.

Más allá de su estética, ¿en qué otros aspectos se distinguen  Los Cuenteros, por encima  de los demás grupos en Cuba?

Nuestros espectáculos son muy populares, frescos, simpáticos, donde utilizamos muchísima música. Nos gustan las parodias de grandes números musicales de la historia, desde Benny Moré hasta una discoteca de los años 90.

También la utilización del títere de guante, otro recurso muy de nosotros. Ahora se utiliza mucho el títere de piso, el de mesa, el actor en vivo con otros títeres y nosotros; nos mantenemos en esta cuerda que nos identifica.

Sabemos que es un punto cumbre dentro de nuestros espectáculos. No por eso quiere decir que sea un teatro inferior, ni menos que los demás, es un teatro tan serio y preparado como el otro. Pero buscamos divertir al público y de paso hacer pensar, reflexionar al niño o al adulto.

Cristian Medina, un amigo muy querido y director del grupo de teatro Retablo, de Cienfuegos, me decía: “Yo comparo a Los Cuenteros con el Grupo Nacional de Espectáculos”. Es así.

¿Esas líneas van variando según el tiempo o son las mismas que hace 47 años?

No. Mi papá, Julio Capote, citando a Shakespeare, decía: “La época y yo andamos juntos”.

Y eso es vital para mantenerse. Nos renovamos constantemente porque el público es diferente. Los niños de hoy no son los mismos de los años 60. Los de hoy tienen otras exigencias: acceso a Internet, a juegos… Por tanto, tienes que presentarle un teatro que diga algo, sea novedoso. Y la única forma para lograr eso es moviéndose con el tiempo.

¿Cuántos obstáculos sortean diariamente Los Cuenteros para poder sobrevivir?

Por 47 años siempre nos ha sido difícil estar cerca o lejos de La Habana, no sé. Y los obstáculos son muchísimos. El primero de ellos es que no tenemos sede, algo muy difícil. Como ves, es un pequeño lugar donde trabajamos, ensayamos y estrenamos sin condiciones, pero eso no nos detiene.

Otros obstáculos son los materiales para construir títeres. Este tipo de teatro lleva escenografías, muchos muñecos, vestuario y todo eso se dificulta, pero seguimos trabajando.

Su experiencia en este mundo es innegable. ¿Cómo valora el desarrollo titiritero en Cuba?

Está en buen momento. Quizás no todo el momento de esplendor que pudiera tener, por causa de los impedimentos que te mencioné.

También hay personas que hoy en día menosprecian el teatro de títeres y no le dan el valor real que tiene. Pero igual sé que hay personas interesadas en defender este arte a lo largo de toda la Isla.

También hemos tenido muchos logros, entre ellos el Taller Internacional de Títeres que se celebra en Matanzas cada dos años, lo que se convierte en un punto de encuentro para saber qué está pasando en el mundo y eso llama la atención de las nuevas generaciones.

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