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Corina Mestre: “Este es el único lugar donde me interesa morir” (Segunda parte y final)

Por Jaime Masó Torres
Fuente CUBARTE 13.07.2016

Corina Mestre: “Este es el único lugar donde me interesa morir” (Segunda parte y final)
Fotos: Alejandro Lóriga Santos.

“Si yo tuviera que virar, volvería a hacer lo mismo que hice y disfrutar todos esos años”, afirma la primerísima actriz cubana Corina Mestre. Comunista y atea, La Maestra se reconoce como una artista y no actriz.

“A mí me interesa realmente todo aquello que pueda ser útil. Con lo que hago, cómo puedo modificar las cosas, ayudar a la gente”, expresa.

Si hay una cualidad que le sale por los poros es precisamente, la rebeldía. Algo que nos lleva a decir: esta mujer es de armas tomar…

Debe estar en los genes. Las mujeres de mi familia son muy fuertes, creo que la menos fuerte soy yo. (Se Ríe). Mi mamá es una fortaleza hasta sobrehumana. A parte de la rebeldía yo lo que tengo es un sentido muy amplio de la justicia. No soporto una bofetada en la mejilla de nadie. Puede parecer una pose, pero no lo es. Te repito: no soporto las injusticias, me saca de mis casillas y me pone en un estado temperamental muy fuerte, porque no lo resisto. Y de hecho, a veces me meto en lo que no me importa. De pronto está pasando algo con una persona y me meto aunque no me importa,  pero sí.

¿Fue un propósito desde el inicio llevar todo eso a la pantalla o alguien tuvo el tino de vislumbrar esa cualidad?

Sinceramente, no sé. En el fondo soy una artista más que actriz, por eso estoy aquí. Pero si mañana me diera cuenta que todo lo que quiero hacer está en otra zona, a lo mejor dejaría eso por esto.

¿Ha pensado  retirarse de la actuación y de las clases?

No. Jamás. Ni en los momentos más difíciles.

¿Nadie intentó persuadirla para que se fuera de Cuba?

No solamente eso. Yo he tenido propuestas de trabajo para no estar en Cuba. Lo que pasa es que yo tengo muy bien definidos qué cosa es Patria, Identidad, la Revolución. Hay una obra de teatro que se llama Puerto de coral, de Maikel Chávez, que me dio la posibilidad de decir lo que pienso con respecto a las generaciones. Estoy aquí porque este es el único lugar donde me interesa morir.

¿Es posible desde la actuación, resolver algunos problemas que vive la sociedad cubana de hoy como la pérdida de valores, entre otros?

Es muy complejo desde la actuación, mejor desde el arte. Siempre he pensado en esto: la política nos divide, la religión, los idiomas… Pero cuando tú te paras frente a una obra de arte, empiezas a sentir una serie de sensaciones que te llevan a las emociones. Cuando tú sientes y te emocionas, eres capaz de cambiar.

No es sólo lo que yo hago, sino todo lo que puede hacer el arte en función de modificar al individuo, de tocar las zonas más sensibles para hacerlo reflexionar. Si existe una pérdida de valores se debe, entre otras cosas, a que la gente ha sacado de su vida el arte.

¿Por qué con tanta filosofía de vida, experiencias profesionales, no escribe poesía, por ejemplo?

No te puedes imaginar cuánto respeto eso. La poesía es para mí lo divino y quienes escriben poesía están tocados por una varita. De hecho, no creas que no lo hice, pero lo desaparecí porque era malo.

Dicen que los actores son muy desorganizados…

Es lo que se hace pero no debía ser así. Los actores deben tener una vida muy organizada porque el trabajo que hacemos nos puede llevar al desequilibrio. Hay que ser muy ordenado para poder distanciarte, observar, hacer las cosas y salir de ellas. Si no eres capaz de dominar la técnica de esa manera no eres realmente un actor, eres una persona que está haciendo catarsis.

¿Y qué provoca esos comportamientos?

Es que hay un problema de formación. La actuación no es una terapia y si se toma como terapia no es actuación.

En su caso: ¿se le llama poco para trabajar?

No es que me llamen,  es que yo rechazo muchas propuestas. Yo he rechazado cerca de 12 telenovelas y lo voy a hacer hasta que me presenten una que diga aquello que me interesa decir.

¿No hay un halo de vedetismo en esa decisión?

Para nada, ¡es que no me interesan los guiones! La esencia no es que la gente me vea y pueda ganar un dinero. Me gusta que mi trabajo cumpla una función y si no lo hace, ¿para qué lo voy a hacer? Por suerte aparecieron las series de Rudy Mora. Con él me encanta trabajar.

¿Por qué?

Porque nunca está conforme. Se pasa la vida entera investigando, buscando para encontrar nuevos caminos. Me entiendo muy bien con él. Tampoco tengo ninguna objeción a que un joven venga y me presente un buen proyecto. Pero todo lo que Rudy me presente yo lo voy a aceptar.

¿Qué pasa entonces con las novelas?

Es que tienen un esquema y cuando te sales de él, resulta muy difícil. Por eso me gustan más las series porque puedes trabajar la cotidianidad, la realidad, diciendo cosas más fuertes. Sin embargo eso no me pasó con Pasión y Prejuicio,  donde participé en la investigación de la novela. Pero es sólo por eso, tampoco es que lo rechazo todo. A mí me gusta hacer lo que es importante hacer, lo que es válido. De hecho, hice Meñique y ahora mismo estoy haciendo otra serie que se llama La Reina de la ortografía que me tiene alborotada porque es para niños de tres a cinco años.

Es muy complejo, no es lo usual en muchos actores…

Así pienso y esos son mis preceptos.

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