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CUBARTE

Década de los años ´80

Los años ochenta sorprende al cine cubano con un promedio de tres largos de ficción al año. Se logró dinamizar la producción –a partir de la incorporación de un serie de nuevos nombres en el largo de ficción– y se reactivó el contacto con el público masivo.

Cecilia fue consideraba la película más importante producida por el cine cubano en una década. Con guión de Humberto Solás, Nelson Rodríguez (también editor), Jorge Ramos y Norma Torrado, basada libremente en una de las novelas más significativas de la literatura cubana, Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde. El filme clasificó para competir en el festival de Cannes, un privilegio obtenido por muy pocas producciones de la Isla. Según declaró el escritor Gabriel García Márquez, la película cubana contribuía a ilustrar los procesos de formación de identidad no solo en la mayor de las Antillas sino en una vasta zona del Caribe americano.

Desde 1975, en el texto «Una imagen recorre el mundo», Julio García Espinosa se había referido críticamente a la actitud aristocrática de quienes desdeñaban el cine comercial, y sostenía la necesidad de una dramaturgia de lo cotidiano, que ofreciera respuestas a las exigencias del público y a los principios industriales del cine. Las dos primeras películas que representaron esta voluntad expedita de acercamiento al espectador masivo, después de Cecilia, fueron «Se permuta» de Juan Carlos Tabío (1983) y «Los pájaros tirándole a la escopeta» de Rolando Díaz (1984), dos comedias citadinas de sátira costumbrista, que impusieron algunos de los grandes temas predominantes en esta década: la nueva generación, el relevo juvenil y su búsqueda de un lugar satisfactorio en la sociedad.

Otros títulos que sobresalieron fueron «Una novia para David» (1985), «Plaff o Demasiado miedo a la vida» (1988) y «La bella del Alhambra» (1989) que se cuentan entre las mejores de esta etapa.

En este período triunfó un cine de género, que se establece sobre las bases de la nítida comunicación con amplias capas del público nacional, también permitió instaurar baluartes del cine cuestionador y reflexivo como «Papeles secundarios» (1989), «Hasta cierto punto» (1983); histórico «Amada» (1983), «Un hombre de éxito» (1986), y «Clandestinos»(1987), sin descontar al documental, que conoció en estos años un verdadero momento de esplendor mediante las obras de Marisol Trujillo, Enrique Colina, Jorge Luis Álvarez, Oscar Valdés y Santiago Álvarez.