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CUBARTE

Cine

El cine, considerado como el séptimo arte por su integración con las diferentes artes, surgió como cine mudo, sin participación actoral, captando imágenes en movimiento de personas, vehículos, o guerras, y con tomas breves. Ha servido para crear una forma diferente de contar las cosas, y por lo tanto ensaya constantemente técnicas, efectos especiales, trucos y maneras distintas de expresión que hacen avanzar tanto la técnica como el arte.

La Habana fue uno de los primeros lugares en Latinoamérica donde arribó, en enero de 1897, la novedad tecnológica del cinematógrafo, cuando Gabriel Veyre, representante de la casa Lumiére en Centroamérica, llevó el primer aparato a La Habana desde México. La primera presentación se llevó a cabo en el Paseo del Prado, al lado del Teatro Tacón, hoy llamado el Gran Teatro de La Habana. Poco después, Veyre protagonizó el primer filme producido en la isla, llamado «Simulacro de incendio», un documental sobre los bomberos de La Habana.

Durante las dos primeras décadas del siglo XX, la producción cinematográfica tuvo un carácter marcadamente nacionalista y patriótico. El principal pionero y animador fue Enrique Díaz Quesada, de cuya amplia producción («El capitán mambí», «La manigua» o «La mujer cubana», «El rescate de Sangüily») solo se conserva el corto documental «El parque de Palatino».

A finales de los años veinte se logra una estabilidad en la producción, pero los filmes eran de escasa calidad. En 1930, Ramón Peón García, otro de los principales fundadores de la cinematografía cubana, realiza la memorable «La virgen de la Caridad», considerada por algunos historiadores uno de los filmes latinoamericanos más importantes de ese período.

El período de producción de películas mudas se extendió hasta 1937.

La primera película sonora cubana, dirigida por Ernesto Caparrós, se realizó en 1937 amparada por el auge que registraba el folletín radial. Se llamó «Serpiente roja», y estuvo basada en los episodios radiofónicos del detective Chan Li Po.

En 1938 el Partido Comunista fundó la Cuba Sono Film, que realizó con regularidad el «Noticiario Periódico Hoy», además de numerosos documentales y dos cortos de ficción.

Las décadas de los años cuarenta y cincuenta la mayor parte de la producción estuvo signada por el folclorismo, la música y el teatro popular vernáculo, o imitaba el melodrama mexicano y los folletines radiales, como fue el caso de «Romance del palmar», «Estampas habaneras», y otros. Abundan las coproducciones con México, de bajo costo y escaso relieve artístico. Escapan a la mediocridad general, «Siete muertes a plazo fijo» (1950) y «Casta de roble (1953), ambas dirigidas por Manuel Alonso.

En 1955, Julio García Espinosa realizó el corto documental «El Mégano», con la colaboración de Tomás Gutiérrez Alea, Alfredo Guevara y José Massip, propuesta de un nuevo tipo de cine crítico y problemático, que daría lugar a la creación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos , luego del triunfo de la Revolución, en 1959.

Visto en su devenir histórico, el cine cubano presenta al principio de cada década, un título polémico, controversial, provocador de opiniones y posiciones encontradas: a comienzo de los años 60 está el documental «PM»; diez años después, «Un día de noviembre»; en 1981 se produce «Cecilia», y para iniciar los complejos años 90, y el período especial aparece «Alicia en el pueblo de Maravillas», cuatro filmes marcados por la conmoción que provocaron.

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