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“Salvar lo mucho que aún nos queda de la revolución redentora: su historia y su bandera”

Por Astrid Barnet
Fuente CUBARTE 01.12.2015

Máximo Gómez frente a la ocupación militar: ¿Pasividad o estrategia política?, fue el tema de la conferencia dictada en la sede del Centro de Estudios Martianos (CEM), en esta capital, por el por el Dr.C. Yoel Cordoví Núñez, vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba, como parte de las actividades del Grupo Interdisciplinario José Martí y su visión de los Estados Unidos de América.

“Las grandes personalidades siempre son y serán polémicas; siempre serán motivo de intercambios, debates y siempre inmersas en procesos históricos con sus consecuentes cambios, transformaciones y complejidades. Cuando esas figuras mueren durante una guerra, son motivo de debates diversos, casi siempre relacionados con acciones o actos que hayan tenido de índole personal y, sin son militares en alguna toma de decisión en la que hayan participado”, inició su intervención el doctor Cordoví Núñez para agregar que si tales figuras sobreviven a una guerra, ya el contexto es otro; los debates se tornan cada vez más complejos al actuarse en otra situación donde la unidad es fundamental, y donde también existen múltiples fuerzas —ya no es el elemento común evidente durante una guerra—, de diversas tendencias que interactúan en distintos escenarios.

En el caso de los tres grandes líderes de nuestras gestas independentistas —Martí, Gómez y Maceo—, sobrevive el Generalísimo Máximo Gómez Báez quien tendrá que “realizar su labor dentro de un contexto sumamente volátil, complejo, lleno de incertidumbres durante un período de ocupación militar norteamericana que se extiende a partir del primero de enero de 1899 hasta el 20 de mayo de 1902”.

A continuación señaló las consideraciones que realiza un historiador cubano (Aguirre) sobre la actitud de Gómez durante ese período, la que considera de “pasiva” y “cándida” No obstante, siempre se buscan o emergen criterios que tratan de exponer un lado débil de cualquier figura histórica. Mas los historiadores trabajan “a partir de enfoques, acercamientos y de una profusa documentación”. Labor que llevan a cabo tanto el CEM con la preparación de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, entre otras publicaciones, como el Instituto de Historia de Cuba que aspira a publicar las Obras Completas de Máximo Gómez, porque “sin las obras completas, sin tener un acercamiento documental, es realmente difícil llegar a determinados criterios”.

Acotó el también Profesor universitario que la mayoría de las compilaciones sobre Máximo Gómez se concentran entre 1868 y 1898, donde prima su personalidad guerrera. Sin embargo, de 1898 a 1905, la compilación de documentos no arroja una información considerable. No obstante y, hasta la fecha, existen un total de siete mil 800 documentos, entre los que se incluyen tan solo unos 500 correspondientes al período de 1899 a 1902.

“Un elemento fundamental es tratar su personalidad de conjunto como parte de un proceso formativo, pues en la medida en que la cultura del individuo se desarrolla contará con mejores condiciones de aprender la realidad en que se desenvuelve (…) Su formación parte de Balí, de la influencia de su familia, de la realidad de República Dominicana. Él llega a Cuba no como oficial dominicano, sino español, como comandante de la reserva dominicana (1875) y sin embargo, tres años después, se incorpora a la lucha independentista de Cuba contra España. Todo ello forma parte de un proceso de formación de su personalidad”.

Significó el doctor Cordoví que “la Guerra de los Diez Años fue una escuela de contraste, de comparación para Gómez, entre lo que vio en República Dominicana, y lo que estaba viendo en Cuba”, apuntó para explicar a continuación que otro momento significativo, clave para comprender su proceso formativo lo constituyó el período entre guerras: Es el momento en que Gómez entra en contacto con la realidad latinoamericana: es cuando tiene que viajar —bien por motivos revolucionarios, de trabajo, o para ayudar y proteger a la familia—,  por el continente.

“Esta es una etapa que pudiéramos calificarla como de segundo descubrimiento para él, pues el primero fue el de Cuba. Llega a conocer y entra en contacto con las repúblicas independientes latinoamericanas y con sus respectivos problemas internos: “Estaba siempre criticando la realidad latinoamericana, y esto se observa en documentos y cartas donde denuncia la situación en el Perú, en Honduras, las obras del Canal de Panamá…los presidentes, los golpes de estado, la situación del obrero latinoamericano. “Sus contactos con José Martí resultan claves para comprender ese proceso de madurez  en su pensamiento y cosmovisión; al igual que la posición de Estados Unidos y las tareas históricas que le depararía la Revolución cubana tras tomar el poder. Un proceso de independencia latinoamericana que va a concluir en otro proceso histórico antagónico: la expansión imperial por parte del vecino del Norte (décadas del setenta-ochenta), que coincide con la estancia de Martí en Estados Unidos”.

Sobre esos vínculos de Gómez-Martí y el surgimiento del imperialismo norteamericano, puntualizó el Investigador sobre la existencia de una serie de documentos y cartas cruzadas correspondientes a  la fase preparatoria de la revolución (1892-1895), que avalan las ideas que Martí le transmite a Gómez y que este recepciona: Entre ellas una misiva martiana con fecha ocho de septiembre de 1894, en la que le expone al dominicano, entre otros objetivos: “Lograr la ayuda pronta y amplia, a través del pensamiento de política antiyanqui que sin exceso vemos fluyendo grandemente en México y Centroamérica, y entre estas dos regiones para su mayor paz”.

Destacó Cordoví que, al iniciarse la Guerra del 95  “Gómez es un  hombre maduro con una formación política fuerte”. Durante la presencia de los gobiernos interventores se dedica a tratar de lograr la unidad, de la misma manera que había tratado de lograrla durante la guerra pero, en un momento mucho más difícil —y sin España como gobierno—, cuando conflictos y contradicciones internas se agudizaban. El independentismo se fracciona, se disuelve el Partido Revolucionario Cubano, al igual que el Ejército Libertador y el Consejo de Gobierno producto de los conflictos con Gómez…El aparato político de la revolución se disuelve, y aparecen una serie de partidos políticos en distintos puntos de la Isla con sus fines electorales e intereses afines.

“Son cientos los documentos de archivo probatorios de la posición de Gómez durante los gobiernos interventores de Leonardo Wood y John Brooke. A ambos les escribe, a las autoridades norteamericanas, a las autoridades cubanas (alcaldes), y llega incluso a concebir las llamadas milicias cubanas, una suerte de proyecto de aparato militar pero integrado por cubanos, y que da a conocer al propio Brooke. Esto fracasa. Así, todas las políticas de unidad que realiza Gómez en 1899 fracasan, al ser partidario (en todo momento), de la convocatoria a una asamblea constituyente —buscando siempre a los alcaldes, hombres de la revolución, para el logro de sus propósitos—, sin el permiso de las autoridades de ocupación norteamericanas: es su momento más radical de postura política.

“Asimismo, el patriota dominicano-cubano trata incluso con las autoridades norteamericanas en la Isla de mediar ante situaciones económicas muy complejas, como fue el caso de las llamadas propiedades inmovilizadas, entre deudores y acreedores.”

Finalmente, el Historiador cubano resaltó una misiva que El Generalísimo le envía al patriota Sotero Figueroa (mayo de 1905), en la que se retrata el pensamiento político mucho más maduro de Gómez con una trascendencia extraordinaria:

“(…) Nunca, ni cuando combatimos a Weyler con sus 200 mil soldados, corrió mayores peligros la Patria cubana, como en estos momentos. Tenemos al extranjero metido en casa, y es cuerdo pensar que sin que ellos lo soliciten, han de sumárseles las fuerzas todas que un día estuvieron frente a frente de la revolución (1) De ahí el valor del Congreso americano para implantar la Enmienda Platt y el atrevimiento de tratar sin respeto a la revolución de la atención de la Isla de Cuba a la república americana. La obra de la revolución debe ser eterna, y solo puede serlo aquello que tiene por base la justicia, por lo que yo deduzco que la mayor habilidad política consiste en inducir a que las mayorías caigan del lado en que están representadas las ideas que alzó el brazo erguido de esta tierra para hacerla libre.

“(…) El triste pasado, ya lo conocemos y en el presente abierto tenemos el libro de nuestras tristezas para leerlo Lo que tenemos que estudiar con profundísima atención es la manera de salvar lo mucho que aún nos queda de la revolución redentora: su historia y su bandera”

 

Nota

(1) Habla de los elementos autonomistas y del Partido Acción Democrática.

Por Astrid Barnet

Licenciada en Periodismo: Universidad de La Habana (1976)

Graduada de Ingles de la Escuela de Idiomas Abraham Lincoln (1969); Universidad de Toronto, Canadá (1971); Curso de Perfeccionamiento/Actualización CECE (1988)

Como periodista, desde hace más de treinta años, ha participado en un gran número de eventos nacionales e internacionales de índole económica, política y académica en general. Entre ellos: eventos de la Brigada Venceremos (BV) en Cuba y Canadá 1970-1982; eventos diversos relacionados con la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC); eventos relacionados con la Paz y el Desarme —en el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos—, en la Asociación por la Unidad de Nuestra América (AUNA), en la UPEC, en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en el Centro de Estudios Martianos; diversas coberturas de prensa en Feria Internacional de La Habana (FIHAV), desde 1989 en que se inaugura el recinto ferial de Expocuba.

Colaboró en la confección del libro Cuba y la Defensa de la República Española (1936-1939), del Instituto de Historia del CC-PCC. La Habana, 1981, al igual que en investigaciones diversas sobre Historia de Estados Unidos y de Cuba para la Brigada Venceremos (BV) y durante misiones de trabajo periodístico. Desde 1971 publica trabajos sobre temas diversos en distintos órganos de prensa: revista Moncada (años setenta); en los diarios Granma; en Granma Internacional; Trabajadores; Opciones; revistas Cuba Internacional, Cuba Foreign Trade, de la Cámara de Comercio de Cuba, de la cual fue redactora publicitaria durante casi ocho años; editora de la revista AUNA (1995-1999), de la Asociación por la Unidad de Nuestra América, que presidiera el doctor Guillermo Toriello Garrido, ex Canciller de Guatemala durante el gobierno de Jacobo Arbenz. Fue reportera en el NTV, en las emisoras Radio Reloj, Radio Rebelde y en la revista informativa digital CUBAHORA. Actualmente colabora también en la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU), de donde es vice secretaria de su comisión de Prensa. Asimismo, escribe para la página digital Librínsula, perteneciente a la Biblioteca Nacional José Martí.

Desde 2011 es Profesora Auxiliar de la Universidad de La Habana. Ostenta como distinciones un Segundo Premio Internacional El Periodismo, como Instrumento de Lucha por la Paz en el Mundo (1988), convocado por el Club Primera Plana, de México y la Medalla Félix Elmuza, de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

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