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Los años 60 en la Cultura Cubana

Por María Carla Gárciga Rodríguez
Fuente CUBARTE 12.07.2016

El presidente del encuentro, Dr. Rafael Acosta de Arriba.
El presidente del encuentro, Dr. Rafael Acosta de Arriba.

El presente año 2016 ha sido testigo de eventos y actividades para conmemorar aniversarios cerrados de relevantes sucesos culturales acaecidos en los años 60. En este contexto, dos instituciones tan representativas de la cultura cubana como la Universidad de las Artes, ISA, y el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello (ICICJM), aunaron sus saberes en el recién concluido Coloquio “Los años 60 en la Cultura Cubana”, celebrado en el ICICJM.

El evento reunió a especialistas, creadores e investigadores de la década para debatir sobre los avatares de una etapa que dejó su impronta en la conformación de la política cultural posterior. Asimismo, sirvió de plataforma para recordar las datas de la fundación del Consejo Nacional de Cultura (CNC), el discurso “Palabras a los intelectuales” y la fundación de la UNEAC.

El presidente del encuentro, Dr. Rafael Acosta de Arriba, estudioso de la etapa y coordinador de la línea de investigación en el ISA “Problemas contemporáneos del arte y la cultura”, tuvo a su cargo las palabras introductorias, mediante una panorámica del contexto cultural y sociopolítico cubano en la etapa fundacional de los 60, para luego dar paso al primer panel de discusión.

El Msc. Osvaldo Hernández Menéndez dio inicio a las disertaciones con la ponencia Las polémicas de los sesenta en el cine cubano. En este sentido, el investigador abordó el contexto de la fundación del ICAIC, el poder de la imagen, el rol desempeñado por Alfredo Guevara como presidente de la institución y las polémicas acaecidas en el momento, entre las que destacan la que se produjo alrededor del cortometraje PM y la acontecida entre el propio Guevara y Blas Roca en 1963.

Fueron estos años iniciales de definiciones e imposiciones, caracterizados por una política de exhibición siempre cuestionada, debatida entre lo que se debía y no se debía ver, entre lo que se podía y no se podía producir, dicotomía que ha creado una tensión mantenida hasta nuestros días.

Lunes de Revolución: una mirada crítica, fue el título del trabajo presentado por la Msc. Grethel Domenech, quien caracterizó la publicación surgida el 23 de marzo de 1959 como una institución cultural por toda su labor, enriquecida con una editorial autónoma y un espacio de TV. “A pesar de su corta vida de tres años, tuvo una gestión muy intensa, con una gran tirada; fue muy polémica y asumía actitudes radicales en cuanto a lo que decidía defender y publicar en los ámbitos nacionales e internacionales”, expresó Domenech.

“Además, fue la primera que habló de un compromiso del intelectual con la Revolución, de la libertad de creación, y tuvo una gran influencia de corrientes como el marxismo, el surrealismo y el existencialismo”.

Por su parte, la Dra. María Luisa Pérez López de Queralta abordó el tema del Consejo Nacional de Cultura y la gestión editorial en el Oriente cubano mediante un estudio de caso. La profesora presentó y explicó la función de los tres frentes creados como gestores editoriales: el Frente Talleres, el cual dictaminaba qué se debía crear en las ciudades orientales; el Frente Obrero, casi desconocido, fue una solicitud del Consejo para que los obreros en la fábrica aprendieran a escribir, y el Frente Columnas Juveniles, que publicó un boletín y convocó a importantes encuentros literarios.

A su vez, la Dra. hizo referencia al Taller José María Heredia en Santiago de Cuba como referente en todo el territorio, a la intensa labor de la Editorial Oriente, y al cierre de la revista Jigüe, una de las más descollantes de la región.

Concluyó esta primera parte de los debates el poeta Waldo Leyva, quien discursó en torno al Congreso Cultural de La Habana en la región oriental, como un referente fundamental. Al respecto, destacó la diversidad que, de alguna manera, estaba en los presupuestos de la intelectualidad de los 60. El punto principal era la defensa de la Revolución. Fueron temas importantes dentro del congreso el olvido de la historia nacional, enriquecido con discusiones extensas sobre los diarios de campaña de Martí, Gómez y Maceo.

El segundo panel del encuentro dio inicio con la ponencia de la Dra. Caridad Massón Sena Las reuniones de junio de 1961 en la Biblioteca Nacional. La autora expuso tópicos como las rivalidades entre publicaciones y personalidades del momento, la constitución del Consejo Nacional de Cultura y la controversia alrededor de PM.

Entre las ideas fundamentales de las reuniones con los intelectuales, presididas por Osvaldo Dorticós y Fidel Castro, la autora resaltó la relación entre la cultura y el pueblo, con la fijación de propósitos culturales al servicio del mismo; la responsabilidad del artista y escritor con la sociedad; los temores ante la imposición cultural restrictiva al estilo del realismo socialista, y la libertad de pensamiento religioso. Asimismo, dio cuenta de las divergencias político-ideológicas en el seno de la cultura, las diferencias generacionales y las distintas posturas estéticas.

En otro orden de ideas, Saray Velázquez Quintián dialogó con los presentes acerca de la representación de la mujer en el cine cubano de los sesenta. La estudiosa refirió la escasa presencia de estudios sobre el cine cubano con enfoque de género y subrayó la producción realizada, casi en su totalidad, por hombres, con puntos de vista masculinos.

Sin embargo, subrayó cuatro títulos excepcionales como Cuba baila, Manuela, Tulipa y Lucía: “Estas películas alteran ciertos estereotipos de género. Resaltan valores como la autonomía, la valentía, la audacia y la autodeterminación. Se salen del rol de esposa y madre dado a la mujer, mediante las luchas emancipatorias de las protagonistas femeninas. Además, se ponen de manifiesto conflictos entre las relaciones de poder: dominación vs. subordinación, y la violencia de género”, apuntó la investigadora.

Concluyó el debate la Dra. María Emilia Soteras Zambrano con el estudio La figura de Guillermo Cabrera Infante en el diálogo de las letras cubanas, donde reseñó la escasa bibliografía existente en Cuba sobre su vida y producción literaria, analizó aspectos de la emblemática obra del autor Tres tristes tigres y abordó la presencia de las intertextualidades entre literatura y cine en los textos de Cabrera Infante.

Un día fue poco para debatir y desarrollar las múltiples aristas de un tema tan complejo, amplio y diverso como los sucesos culturales de la década del 60. Por ello este primer coloquio es solo una ventana que sirve de primicia para un segundo encuentro, proyectado por sus organizadores para septiembre o noviembre del presente año.

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