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¿Incómodos para quién?

Por J. Ángel Téllez
Fuente CUBARTE 09.09.2016

¿Incómodos para quién?
¿Incómodos para quién?

Si googlea Ud. -como yo, ante la llamada de un amigo indignado-: “Museo de la Disidencia en Cuba” y  “Museo del Arte Políticamente Incómodo”, observará el inicio de una campaña contra Cuba, con noticias sobre censuras y represalias contra el  autor de los dos work in progress y su pareja, historiadora del arte. Y eso, ya viene siendo “clásico” cuando de denigrar a Cuba se trata. Se construye de “la nada”,-con aquella “Lupa inmensa”, referida por Galeano- un arrollador torbellino de falacias y exageraciones.

Y digo de “la nada”, porque si revisa, a esta campaña y a los museos en cuestión, comprobará lo bien que le  sirve el saco, de “dime de qué alardeas y te diré de qué careces”. Del MAPI solo sabemos sus siglas, su portada en el blog del MDC y las referencias de su coordinadora; al final no sabemos si realmente existe. ¿O solo es un nombre para incomodar? 

Del otro proyecto, que según  las fuentes, forma parte del MAPI, Google nos da más informaciones. Datos que al analizarlos - junto a la valoración de la forma y el contenido del blog donde se aloja [1] -, nos permiten comprobar que se trata más bien de una herramienta política. Un proyecto inconsistente al que -como ya hemos demostrado en un trabajo anterior [2]- resulta casi imposible  hallarle alguna cualidad que  le confiera la condición de arte, o “medio privilegiado”, para expresar elementos de la sociedad cubana que no ofrezcan la propaganda anticubana, ni para hacer de estos museos “un lugar desde el cual podemos observar y experimentar aspectos de la vida política a los que no podemos acceder de otro modo.”[3]

La instrumentalización del arte para una acción política de los dominadores, utilizando a un joven artista cubano que ya había dado muestras de en su comportamiento de un infantilismo en el plano de la representación y en el maniobrar de sus estrategias discursivas y que tiene en estos museos su máxima expresión.

El “infantilismo” que como tendencia- tal cual lo describe Sandra Sosa en unos de sus trabajos sobre el arte cubano contemporáneo-, presenta una proyección subversiva, alternativa, un “torcido deseo de castigo” y un acudir a la “legitimación artística por el status del (auto)marginado”. Postura que como mimesis del movimiento dadá, entrecruza -al decir de Danto- “antidogmatismo, nihilismo, anarquía, en una constante negación y provocación de lo establecido, no importa los medios para ganar el combate” [4].

Pero se sabe que pululan los artistas  colonizados con un discurso aparentemente  cuestionador, que ni son  la propia voz de origen del artista “subordinado”, ni consiguen la apropiación y el control de los elementos que permiten la interpretación y la comunicación con sus iguales y darle voz en definitiva. Ante lo cual vale preguntarnos  ¿Conseguirán el autor  con su MDC, “darle voz”  a “sus iguales”?

Claro que no, porque a “sus iguales”, los que él dice representar, y entiendo yo habrían de ser los vecinos del barrio humilde en El Cerro, el pueblo de La Habana y la mayoría de la sociedad civil cubana; no le concede ni lenguaje, ni canal liberador. Los únicos que podrían conceder legitimidad -que no precio en el mercado- a esta “aventura” post-wikipediana. Y de los que se aparta, al alinearse con la estrategia subversiva del gobierno imperial. Agresión que cuenta con la guerra cultural e informativa como sus dos  principales canales para “promover” “creativamente” el cambio de régimen en Cuba y como uno de sus símbolos, el discurso de Obama  en el Gran Teatro “Alicia Alonso”.

Y es que al parecer,  el autor  ha girado su brújula hacia al Norte, como por reflejo, mímesis o comodidad. Por ello, al referirse a la elección mediática de sus dos “creaciones”: menciona de primeros –únicos- a dos países occidentales “Estos dos museos van a ser on-line, primero porque para mí es un espacio de libertad”, “puedes estar en los Estados Unidos, en Irlanda, donde sea, y vas a tener acceso…” [5] Un “donde sea” que como el autor  debía saber, excluye a la inmensa mayoría de los países del Sur.

Y entonces ¿dónde queda su supuesto posicionamiento “tercermundista”  manifestado en una entrevista  [6] a su ahora coequipera? ¿Será genuino, ese “cuestionarlo todo”, “desde la marginalidad, la racialidad, la violencia, la sexualidad humana…”? ¿No habrá una instrumentalización de lo visual del arte povera, del art brut y de sus “palos amarrados”, tan  habituales en las obras anteriores del autor de los museos? ¿O será  más de lo mismo?

Incomodar a los de aquí y servir a lo de allá. Reafirmar “la visión que se tiene en el mundo sobre Cuba” que es la de La Habana “congelada” referida por Obama, pocas horas después de abandonar la “Ciudad Maravilla”. Explotar la efectividad de lo folclórico y la estética vintage, que es la imagen que más se vende de Cuba. Una estrategia que con intencionalidad política ejecutan los oligopolios mass media, subordinados a las élites del capitalismo cultural.      

Los mismos medios que convirtieron en “poeta” y  “defensor de derechos humanos” al profesional de la simulación Armando Valladares, exmiembro de la policía batistiana, sancionado por acciones terroristas en los primeros años de la Revolución, una de las  “Personalidades en Revolución en el Poder” en el sitio del Museo y que Wikipedia presenta como “un escritor cubano y ex embajador estadounidense” que “trascendió a la opinión pública internacional como prisionero político y de conciencia”.

Y que hoy  multiplican las referencias de los medios mercenarios  sobre el MDC y el MAPI, pero que, curiosamente, no hecho notar los vínculos- al menos  mediales y gestuales-, con tendencias vanguardistas como el net. art  y el situacionismo.

Será por lo  incómodo que  ha de resultar al Norte, recordar las posturas  rebeldes y el  “artivismo” -fusión de arte, política y tecnología-, que  caracterizaron al net.art desde su origen “heroico” en los 90. Su enfoque social, y sus intentos de revolucionar temas urgentes como la sobreabundancia mediática, la confidencialidad, el poder de las grandes multinacionales, la “muerte” del libro, el acceso universal a la tecnología, la democracia electrónica y la globalización [7]. Es decir, contra la dominación electrónica y el cibercapitalismo, frente a lo que resulta más “cómodo” no disentir.

Problemáticas nada ajenas a la realidad cotidiana del autor del MDC y condicionantes de su visión del mundo y de las claves para identificar los poderes y conductas con las cuales “disentir”. Porque como  creo, no es contra todo tipo de norma u ordenamiento histórico, sino contra todo lo antidemocrático o lo subliminarmente impuesto por la telaraña del capitalismo cultural. Contra todo lo que nos dispersa de ese “otro” frente común, alternativo y salvador de la especie humana y del planeta, que muchos seguimos nombrando Socialismo.

Proyecto social y sistema de conceptos, contra el que se enfila el mayor porciento del contenido que circula en Internet. Red con predominio de contenidos tergiversados y manipuladores, tal las historias de nuestros pueblos que aparecen en Wikipedia. Integrada a la industria cultural, el mercado del arte y a los propagandistas del american way of thinking the Art. Entre ellas, las instituciones culturales occidentales y los magazines especializados; desde donde se producen y difunden presupuestos teóricos “postmodernistas“, como los que defienden “nuevas” estructuras de organización social, con estructuras y comportamientos  caóticos, incontrolables y desafiantes de toda establecida autoridad. O que caracterizan al net.art como “horizontal” o “superficial”, cuando “La horizontalidad y superficialidad son opciones, no condiciones de la obra de net.art”. [8]

Cuando  lo que  urge, no es menospreciar el papel de las estructuras que buscan aunar esfuerzos para la inmersión en las esencias que es ir a las raíces, como nos enseñara El Maestro. Cuando resulta de “vida o muerte”, liberarnos de tales resacas intelectuales, derivadas del estado de confusión propiciado por la pretendida “muerte” de la historia y de la ideología, que niegan las estéticas que asuman prácticas sociales anti-sistémicas o de resistencia crítica al cibercapitalismo. Para lo cual, urge redefinir los conceptos de interacción social en la red y con ello “los principios de “habituación”, “intercambio” e “instrumentalidad” propios de su lógica comercial. [9]

Ruptura imposible de lograr con el calco de los modos y contenidos de los dominadores electrónicos,-como hicieron con el blog.art del MDC, al copiar de Wikipedia- y sí, mediante la constante consulta de la opinión de los que se pretende ayudar y una práctica más colaborativa que tiene en Cuba un importante precedente en la enciclopedia colaborativa Ecured. Proyecto, que por incómodo - al ser una mirada diferente a la de los dominadores-, fue atacada a penas salió [10] por muchos de los que hoy elogian estos “cómodos” museos. Claros, instrumentos de la propaganda anticubana y que han de quedar en el olvido.

Al menos para los que disentimos del capitalismo y del arte a su servicio.    

 

Notas:

  1. http://museodeladisidenciaencuba.org
  2. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215147
  3. Negash, G. (2004). “Art Invoked: A Mode of Undestanding and Shaping the Political”.
  4. Ver de Sandra Sosa, Lecturas de nubes. Arte cubano Contemporáneo, Revista de Artes Visuales, no1, año 17, pp-6-11.,
  5. https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/la-disidencia-tiene-un-museo-en-la-habana/
  6. http://www.havanatimes.org/sp/?p=106110
  7. Ver de Laura Baigorri (2003), http://www.uoc.edu/artnodes/esp/art/baigorri0803/baigorri0803.html.
  8. Ver de José D. Peralta Mariñelarena, http://www.revista.unam.mx/vol.6/num10/art98/art98.htm
  9. Ver de Juan M.Prada, El net.art, o la definición social de los nuevos medios, U. E. Madrid, CESS.
  10. http://lapupilainsomme.wordpress.com/2011/07/04/ecured-un-arma-cargada-de-futuro-2/

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