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“Huellas” en Boyeros

Por Marcos Antonio Tamames Henderson
Fuente CUBARTE 28.03.2016

Centro Provincial de Patrimonio Cultural. Calle 13 no. 919, Vedado. La Habana.
Centro Provincial de Patrimonio Cultural. Calle 13 no. 919, Vedado. La Habana.

El 16 de noviembre del año 2009, en conmemoración al 490 aniversario de la ciudad de San Cristóbal de La Habana, el Centro Provincial de Patrimonio Cultural de La Habana, con sede en la calle 13 no. 919 entre 6 y 8, en El Vedado, a iniciativa de María Amelia González, profesora de la Universidad de La Habana vinculada al centro, fundó el Grupo Huellas con la misión de que un equipo interdisciplinario integrado por museólogos, investigadores, profesores y promotores culturales y naturales contribuya al reconocimiento y protección de los valores patrimoniales existentes en cada uno de los municipios de La Habana. Como coordinadora general del proyecto, desde su fundación, se desempeña Loida Arias Jimeranez, especialista que atiende el patrimonio inmaterial.

Dentro de las tareas del Grupo Huellas de La Habana ocupa un lugar sobresaliente su encuentro con el patrimonio de cada municipio, un recorrido —con frecuencia bimensual— por las huellas dejadas por el tiempo en cada localidad; una oportunidad única no solo para rendir cuenta de la obra realizada por el grupo municipal, sino también por propiciar un encuentro de sus participantes con los exponentes del patrimonio cultural habanero. El resultado de cada recorrido es sin dudas inestimable, pues permite ratificar la tesis de la Convención de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) del 2005: la “Diversidad Cultural” en cada territorio. ¿El reto?, el modo en que cada uno de los participantes habrá de socializar entre los habaneros —por nacimiento o adopción— y los cubanos todos, las experiencias vividas en cada encuentro. El presente trabajo puede ser una acción en ese sentido.

El pasado 24 de marzo, Huellas realizó su encuentro con el municipio Boyeros.  El programa fue organizado en cuatro núcleos centrales por el coordinador del grupo en la localidad, el especialista Miguel Bonera: el patrimonio construido, a partir del museo, el parque y la iglesia parroquial de Santiago de las Vegas; el patrimonio histórico, con centro en el sitio El Cacahual; el patrimonio inmaterial, con el Santuario Nacional de San Lázaro, en El Rincón, y el taller del ceramista Lázaro Valdés Pérez, en Calabazal. Un recorrido que por cuanto entraña de identidad y cubanía, cualquier morador de la Isla o visitante foráneo agradecería con creces.

A modo de recepción, la Banda Municipal ofreció un pequeño concierto en el Museo Histórico Cultural Francisco Fina García, reconocido en la red de museos como el Museo Municipal de Boyeros, ubicado en el antiguo Centro Obrero, Centro de Instrucción y Recreo fundado en 1927 en la calle 4 entre 11 y 13; ubicación que tras el reordenamiento toponímico del poblado, probablemente a finales de la década del 50 del pasado siglo, fuera oficialmente inscrito con la dirección Calle 490 no. 40709, entre 407 y 409. Paradójicamente, como signo de resistencia cultural, los vecinos no reconocen la nomenclatura moderna de sus calles; en su lugar, deberá utilizar el visitante los números antiguos si no quiere correr el riesgo de extraviarse o poner en aprieto a los moradores.

 Así, desde la bienvenida, asistimos a la herencia cultural de Santiago. La Banda, fundada como signo de patriotismo el 10 de octubre de 1922 por iniciativa del concejal José Alberro y la dirección del profesor Ramón Alemán, abrió el programa con la pieza Una rosa de Francia, bolero santiaguero compuesto musicalmente por Rodrigo Prats sobre la letra del escritor y poeta Gabriel Gravier en 1924; a la que siguió el paso doble Unión, dedicada a la Logia Unión de Santiago de Las Vegas en 1934 y, como cierre, la reconocidísima pieza El manisero, de Moisés Simons.

El Museo Municipal, por su lado, al ser presentado como prolongación de la institución que abriera al público el 6 de septiembre de 1942 con el nombre Museo Más Luz, bajo la dirección de Francisco Fina García, primer historiador del poblado, desbordaba su inauguración el 26 de junio de 1981 como expresión de la ley 23 de los Museos Municipales (del 19 de mayo de 1979). Si desde la referida ley en el presente año arriba a su 35 aniversario, ¿en función del vínculo de sus colecciones con el público no deberían celebrar los habitantes de Santiago el 74 aniversario de su museo?  (1)  

En la presentación de la ciudad como símbolo cultural, el punto de partida fue la aprobación emitida por Su Majestad el 3 de mayo de 1749 a la solicitud de establecer una villa en este lugar por el vecino don Miguel Macías; estatus que elevará 42 años más tarde la Real orden del 10 de marzo de 1791 en que se otorga el uso de escudo a la ciudad.  Una hermosa reproducción de esta obra podrá encontrar el forastero en las proximidades del altar mayor de la parroquial bajo la firma Erasmo G., 1992. Rodea el escudo una cinta en la que reza: “Arnés de la Fiel Ciudad de Santiago de Compostela Bulgo de las Vegas” y, desde la heráldica, se distingue en el centro la Cruz de la Orden de Santiago; ocho vegas de tabaco en representación del número de barrios del poblado y doce estrellas en símbolo del número de los apósteles de Cristo. En su cima, la corona española.  (2)

A media cuadra del museo, interrumpiendo la calle 4, se encuentra el lateral izquierdo de la iglesia parroquial, donde llama la atención la recreación de la francesa gruta de Nuestra Señora de Lourdes (1956) realizada por el párroco Vicente Jovani durante la restauración que inició en 1944. Para acceder al templo, la Puerta de los apósteles, nombre que le otorga el hecho de estar franqueada por las representaciones escultóricas de San Pedro y San Pablo. En su interior, de una nave central con dos galerías, se distinguen tres obras que podrían ser consideradas huellas de la cultura religiosa del pueblo; la escultura ecuestre de Santiago Apóstol, bajo cuya protección se coloca la villa; el Santo Sepulcro, pieza que recorre un área de la ciudad durante las procesiones y; la imagen de Santa Bárbara, figura que goza de reconocida popularidad entre los cubanos.

El parque, nombrado Juan Delgado González (27 de diciembre de 1868 – 23 de abril de 1898) por acuerdo del Ayuntamiento en 1904 e inaugurado el 1ro de enero de 1908, se caracteriza por un trazado regular con amplios parterres arbolados; en el centro, sobre una base circular, el pedestal y monumento al coronel del Ejército Libertador y primer Jefe del Regimiento Santiago de las Vegas, obra del escultor italiano Carlo Nicoli Manfredi erigida en 1911 por iniciativa del general Dionisio Arencibia, alcalde municipal y financiado por suscripción popular y el concurso de varios pueblos de la provincia. Un aporte particular la ofreció la sección de declamación de la ciudad mediante la organización de varias funciones.

Singular huella dejó el periodo republicano con el establecimiento abierto por Arturo Rodríguez, hermano del alcalde y farmacéutico de Santiago Benjamín Rodríguez Camero, en 1920, popularizado entonces con el nombre El kiosco de Arturito aunque pasó a la historia local con el nombre Los dos hermanos, tras ser adquirido por los hermanos Eberto y Verado. El kiosco Los dos Hermanos, por su espíritu epocal, fue perpetuado en una de las escenas protagonizadas por Enrique Santiesteban y Reynaldo Miravalles en el filme Las doce sillas (1962), una de las obras cumbres de la cinematografía cubana dirigida por Tomás Gutiérrez Alea (Titón). En el vértice del lote que ocupa la iglesia y la calle 15, permanece esta obra  que por su diseño, composición y uso es uno de los nodos urbanos de mayor vitalidad en Santiago de las Vegas.  

El Cacahual es el lugar donde descasan los restos del mayor general Antonio Maceo Grajales y su ayudante Francisco Gómez Toro (Panchito), mártires caídos en el campo de batalla de San Pedro el 7 de diciembre de 1896, rescatados por Juan Delgado junto a 18 valientes mambises y confiados aquí a don Pedro Pérez y sus hijos bajo juramento de silencio. El reconocimiento de El Cacahual como patrimonio histórico de la nación encuentra sus antecedentes en los monumentos conmemorativos erigidos en 1900, 1905 y 1944, Monumento Nacional por resolución 03 del 10 de octubre de 1978.

El monumento actual es obra del arquitecto Eduardo Monteulien, y lo distingue un armonioso conjunto de plazas, avenidas, jardineras, glorietas y monumento funerario en el que dejó su huella el escultor Teodoro Ramos Blanco. Es deber de todo cubano visitar El Cacahual, un sitio histórico que desborda la figura de Maceo y Panchito para dar perpetuidad mediante monumentos conmemorativos a Juan Delgado y los participantes en el rescate: Juan Fajardo Vega (1882-1990) el último mambí, Blas Roca (1908-1987) y Pedro Pérez y sus hijos.       

Si bien el origen de El Rincón está asociado a la génesis del ferrocarril en Cuba a partir de 1837, su repercusión dentro del patrimonio cultural se debe a la creación del hospital para leprosos en este lugar a partir del 26 de febrero de 1917 y, en particular, al templo que bajo la advocación de San Lázaro de Beltrán se erige junto a este centro, al que distingue popularmente un notable exvotismo por el mendigo leproso del que trata la parábola de El rico Epulón de los evangelios. Los historiadores locales ubican el inicio de las peregrinaciones hacia 1920.

Arquitectónica y espacialmente el conjunto está integrado por el templo, donde desde un eclecticismo con mira al neogótico se han creado varios altares; el mayor, consagrado a San Lázaro; los otros, a las vírgenes de la Caridad y de Regla, a la Inmaculada y a Santa Bárbara. A unos metros del templo, la capilla de los exvotos, una exposición de un reducido número de las piezas entregadas por aquellos religiosos que han sentido el favor del santificado, los parques de la Fuente de agua y el del Cristo y la cafetería Betania.

El cierre del recorrido del grupo Huellas fue en el taller del ceramista Lázaro Valdés Pérez, joven graduado de la escuela de San Alejandro cuya obra goza de notable reconocimiento en el reparto Berenguer de Calabazal por la proyección sociocultural que desarrolla. Defensor de la familia y la cerámica, dos pilares de la cultura local, Lázaro dio continuidad a la pasión de su padre, Lázaro Valdés Espinosa, al tiempo que rendía homenaje a su abuelo, Carlos Valdés Ávila, al firmar sus piezas con el nombre “Matacochinos”, popular mote puesto por su desempeño en preparar los puercos de fin de año y otras festividades.

En la calle 130 entre 291 y 295 del reparto Berenguer, posee el municipio Boyeros un patrimonio inmaterial en diálogo con nuestro tiempo; un espacio en el que reina la armonía y ese espíritu de cooperación que caracteriza a su protagonista, el artista Lázaro Valdés Pérez.

Así finalizó, solo por esta vez, el recorrido de Huellas. Un saldo se ha producido en sus participantes, otro tanto habrá de ocurrir en quienes opten por un diálogo con cualquiera de estos espacios del patrimonio cultural cubano. A los organizadores de la cita en el municipio Boyeros, ¡gracias!

 

 

 

Notas:

(1) En el coleccionismo del Museo de Santiago se manifiestan tres etapas: la que sedimenta la Sociedad Mas Luz y abre al público en 1942; la que enriquece dicha sociedad entre 1942 y 1959; y la iniciada desde entonces y hasta la actualidad.

(2) Colaboración de Miguel Bonera a partir del texto de Francisco Simón Valdés: Nuestro escudo habla un lenguaje de pueblo.

Marcos Antonio Tamames Henderson

La ciudad como texto cultural

Por Marcos Antonio Tamames Henderson

Marcos Antonio Tamames Henderson (Jamaica, Guantánamo, 1961). Lic. Historia del Arte (1997), MSc. en Historia del Arte y en Conservación y Rehabilitación de Centros Históricos (2002). Miembro de la UNEAC, UNAIC y UNHIC. Tiene publicados los libros De la Plaza de Armas al Parque Agramonte. Iconografía, símbolos y significados (2001, 2da ed. 2003); Tras las huellas del patrimonio (2004); La ciudad como texto cultural. Camagüey 1514-1837 (2005); Una ciudad en el laberinto de la ilustración (2009), La cofradía de los signos urbanos (2012) y Calles y callejones de Camagüey. Entre la leyenda y la historia (2014). Premio Nacional de Investigación Cultural con la obra La ciudad como texto cultural: Camagüey entre 1514 y 1837.

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