• Icono de YouTube
  • Icono de Google Plus

CUBARTE

todo

Fuente del arte y de la vida

Por Nelson Herrera Ysla
Fuente CUBARTE 29.11.2013

Fuente del arte y de la vida
Servando Cabrera-Fuente del arte y de la vida

Si otras manifestaciones de la cultura cubana carecen de obras trascendentes concentradas en el amor y el erotismo, afortunadamente el arte se da el lujo de tener en Servando Cabrera Moreno su expresión máxima, un exponente fiel que supo como nadie traducir la sensualidad latente en esta pequeña zona del mundo y anticiparse, desde finales de la década del 60, a lo que hoy es objeto de tanta producción simbólica en el mundo.

Ese “eslabón perdido” o “paseante solitario”, como le nombraron algunos amigos y admiradores, nos reveló una particular forma de movernos, insinuarnos, tocarnos, gozarnos, a través de lienzos convertidos en actos de belleza única, en manifiestos visuales plenos de sugerencias, insinuaciones, en constante celebración del cuerpo y de la propia pintura. Dotado de un saber ecuménico, monumental, acerca de la historia del arte, demostró fascinación por Boticelli, Goya, El Greco, Miguel Ángel, Van Gogh, Picasso, de Kooning, Bacon, Tamayo,  Saura, Lam, Amelia Peláez, Carlos Enríquez, en pinturas entregadas a la ambigüedad de la lectura, a la sugerencia de imágenes más allá de las dos dimensiones, y gracias también a ese sentido de la mutación, del cambio, que lo llevó de la academia a la abstracción, del neoexpresionismo europeo a la nueva figuración latinoamericana, del sencillo retrato lineal a la voluptuosidad de las transparencias pictóricas de profunda raíz cubana. Moderno y contemporáneo, su vida en un tranquilo barrio de La Habana, salpicada por viajes a otros países y por una cuota de incomprensiones, resentimiento, admiración y respeto, no pudo concentrar más dibujos y pinturas porque el tiempo no le daba: en un año, 1976, llegó a producir casi 300 obras asistidas por la fiebre de realizarse él y legarnos lo más valioso.

Para Servando, el amor no tenía fronteras y tornaba dinámico cuando asomaba el erotismo en manos, brazos, muslos, nalgas, torsos indistintos, transparentados metafóricamente en bosques, selvas, junglas habitadas por seres que se aman en una entrega total, en movimientos que no cesan de sorprendernos, ausentes de anécdotas que pudieran desviarnos de la insinuación. En sus lienzos no sabemos quién es quién, a qué sexo se refieren esos cuerpos pues sabía ocultar muy bien los rostros tras la enorme, a veces, dimensión de falos y senos, y esas distorsiones y fracturas dictadas por la necesidad de alabar los deseos y pasiones por encima de todo, el goce extremo.

Para Servando el amor es la forma más intensa de celebrar la existencia del hombre sobre la tierra. Y a él dedicó cientos de obras dispersas en colecciones estatales y privadas, incontables aún, a la espera de una copiosa investigación que arroje más luz sobre este singular y excepcional creador que no se amilanó ante aquellos difíciles años 70 en que todo parecía más gris, casi negro, pues desde esa misma y aciaga latitud espiritual que duele recordar supo concentrarse en lo profundo del individuo y en ese obrero, campesino, modelo, atleta, soldado, héroe, para arrancarle brillo a sus ojos, goce a su mirada, sin renunciar jamás a sí mismo, sin traicionarse y permanecer fiel al arte, a aquello que amaba y le rodeaba. 

La fuente de la vida, título de uno de sus lienzos y de esta exposición que inauguramos, parece sellar una penetrante relación amorosa desde donde parten todos los caminos del hombre y de la mujer. Y desde El gitano tropical y El majo desnudo, lanza curiosas señales hacia dos de sus pintores más admirados. Y en Y llego tarde al mundo, irónicamente nos ofrece un título que dice todo lo contrario pues Servando llegó primero que muchos a la modernidad, a la contemporaneidad, y primero que muchos al arte gay, al homoerotismo pictórico cuando todavía no soñaban realizarse en el espacio de la cultura occidental.

En el medio cubano Servando halló sus fuentes de inspiración, sus pasiones amorosas, renovadas luego en Sevilla, ciudad a la que dedicó otros importantes títulos y obras, y le devolvió fuerzas y anhelos: la ciudad del amor para él, según confesara en una ocasión. En un sentido general el amor era su gran tema. Y lo ubicó también en su patria, en su historia, en sus coterráneos, en sus alumnos, y en innumerables papeles, telas, paredes, plumilla y pinceles.

Gocemos entonces este fragmento de una larga serie erótica más que reveladora para comprender a quien es, probablemente, el más influyente de los artistas cubanos contemporáneos y que este año cumpliría 90, poco menos que su amada y deseada cifra de 94. Atrás va quedando su silencio, el infeliz olvido que en ocasiones sobrevoló su vida como ave roñosa y mediocre ante la inmensa belleza que representó y significa su obra. La niebla de su memoria va despejándose, gracias antes que todo al Museo Biblioteca que lleva su nombre y hoy el mayor albacea de su vida y obra. La fuerza de Servando Cabrera Moreno comienza a ascender entre nosotros y a penetrar misterios del corazón y la mente humanas en tiempos quizás más difíciles que los que él vivió.

Gracias a su audacia, perseverancia y ejemplaridad nos acompaña siempre.

Nelson Herrera Ysla

Ojo con el Arte

Por Nelson Herrera Ysla

Nació en Morón, provincia de Ciego de Avila, en 1947. Mientras estudiaba Arquitectura en la Universidad de La Habana, publicó sus primeras críticas y poemas en revistas especializadas. En 1975 obtuvo el Premio de Poesía 13 de Marzo, lo cual significó su primer libro, al que se añadieron otros de ensayos y poemas, publicados por editoriales cubanas. Una vez graduado de Arquitecto trabajó como investigador en el campo de la comunicación visual y el diseño, en la Escuela de Diseño Industrial y en el Instituto de la Demanda Interna.

En 1980 pasó a formar parte de la Dirección de Artes Plásticas y Diseño del Ministerio de Cultura como jefe de Promoción. En 1984 participó como fundador del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y de la Bienal de La Habana, donde se desempeñó como subdirector hasta 1999 en que fue nombrado Director del Centro y de la Séptima Bienal de La Habana del año 2000. Desde el año 2001 trabaja como Especialista Principal y Curador en ambas instituciones. En 2008 fue Curador General de la 16 Biernal Paiz de Guatemala.

Ha viajado por más de 40 países de Europa, Asia, América Latina y El Caribe, África y Norteamérica impartiendo conferencias sobre arte cubano y latinoamericano, y participando en seminarios, debates y congresos de arte. Sus textos aparecen con frecuencia en revistas especializadas de Cuba y del extranjero. En 1999 le fue conferida la Distinción por la Cultura Nacional.

Ha sido Curador de Cuba en las Bienales de Cuenca (Ecuador), Lima (Perú), Sao Paulo (Brasil), Venecia (Italia) y co-curador de la Bienal de Cerámica en Albisola Mare, Italia entre los años 1984 y 2003. También ha actuado como Jurado en Salones Nacionales de Arte en Cuba.

En 2004 publicó Ojo con el Arte (ensayos sobre arte, arquitectura, curadoría, las bienales) por la Editorial Letras Cubanas, y Reflexiones de tanto mirar (selección de textos críticos sobre arte y artistas cubanos) por la Editorial Avila, ambas en Cuba.

Añadir nuevo comentario